Moira Pujols

Un nuevo capítulo

10 febrero, 2021

Estimados lectores,

Con sentimientos encontrados y después de meses de preparación, les comunico que este hermoso e importante número 150 de la revista es mi último como directora ejecutiva de contratiempo. Ha sido un privilegio trabajar con sucesivos grupos de talentosos colaboradores, artistas, diseñadores, escritores, curadores, poetas, correctores y traductores que nos han permitido presentar un contenido inteligente, reflexivo, crítico y sustantivo, y sobre todo nacido del amor y respeto que sentimos y que merece nuestra comunidad hispanohablante. Más allá de la revista, ha sido maravilloso guiar la cristalización de nuestra misión como organización, idear proyectos, crear programas y forjar colaboraciones, y caminar ese sendero de la mano entusiasta y creativa de tantos compañeros. Gracias a todos esos incansables que han aligerado el camino haciendo su trabajo con tantas ganas, convicción y limitados recursos, porque gracias a ello hemos podido crear nuestra impronta en Chicago. 

Mucho ha llovido desde el 2006, año en que me confiaron la dirección de contratiempo y en el que sufrimos la muerte de Ricardo Armijo, uno de sus fundadores. Contra viento y marea, un sinnúmero de altibajos y los inevitables pelos de punta, sudores fríos y noches en vela, contratiempo ha perseverado hasta llegar a este momento. Se han ido sucediendo ciclos y grupos de colaboradores, gracias al inagotable talento en la comunidad inmigrante que ha alimentado este verdadero colectivo.  De contratiempo puedo decir lo mismo que expresé cuando celebramos el número 100: que me asombra los múltiples talentos que la conforman, la capacidad de renovación que demuestra, y la abundancia de energía que la rodea. Que sus personajes han sido y siguen siendo una singular mezcla de extravagancia y nobleza, y que aquí aprenden, enseñan, y terminan creando una comunidad. 

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El proyecto de contratiempo es único, y la experiencia, imposible de replicar. Hay un antes y un después. Contratiempo me regaló un Chicago en español y todo un mundo de amistad y arraigo que arropó además a John y a Julián. A ellos dos, gracias por no solo vivir con contratiempo y mis desvelos, sino donar su tiempo, talento y trabajo a la causa. Sin embargo, es hora de pasar la antorcha a otra persona. En mi caso, esa persona es Stephanie Manríquez, la mejor portadora de la antorcha que conozco, así que contratiempo estará en muy buenas manos. De eso no tengo ninguna duda.

Además de Stephanie, queda con ustedes un renovado equipo que llevará a contratiempo mucho más lejos.  Nuestros programas –la revista, contratiempo radio, Poesía en Abril, el taller literario y Caracol—, crecerán y llevarán el nuevo sello creativo de   los estelares Diego Aguirre, Leopoldo Bello, Gerardo Cárdenas, Marco Escalante, Charly García, Silvia Goldman, Esmeralda Morales-Guerrero, Catalina María Johnson, Ana Larco, Miguel Marzana, Andrea Ojeda, Julio Rangel, Chema Skandal, Abraham Uriel, Georgina Valverde, y nuestros colaboradores permanentes. A este grupo se suma una nueva directiva de gestores culturales brillantes que presentaremos muy pronto. 

Juntos hemos vivido y presentado historias auténticas; pequeñas joyas que han dejado huella en el papel, las ondas de radio y los escenarios de Chicago.  Y si bien me despido de respetados colegas hoy, me quedo con queridos amigos de por vida.

Moira Pujols