Diego Aguirre Fernandez

Diego Aguirre Fernandez

Diseñador editorial

En la pandemia, la comunidad: Mi vecindario   

13 abril, 2020

Colonia San Rafael, Ciudad de México.

 

Un día caluroso, con la puerta abierta, llegó la vecina. Se asomó a la casa y ahí estábamos comiendo, cuando sorpresivamente ella comenta: ¨Sabían que Tin Tan vivió en su departamento¨. ¿Qué? Jejeje. Las interacciones en el barrio y en especial en el vecindario son continuas. Nos conocemos por nombre y de cuando en cuando quedamos en algún día tomar una cerveza, pero muy pocas veces sucede.

Ahora durante este proceso de pandemia, y en especial en la Ciudad de México, hay una sensación de que el tsunami llegará y que va a ser fulminante, y aunque he de aclarar que la información que ha generado la Secretaría de Salud es valiosísima, clara, precisa y el mensaje es claro: ¨Quédate en casa¨, aún así hay una parte de la población que no se les ha permitido quedarse o no lo han decidido. Nosotros sí, en casa desde hace ya quizá unos 15 días. Estamos encerrados y no pensamos salir, por nuestro bien y por el de la comunidad.

Cuando nos planteamos el escenario de no tener dinero para pagar la renta, armé el grupo de Whatsapp, para hacer un frente común entre los vecinos, y en cosa de 10 minutos tenía a todos. Fue muy rápido, creo que ya todos estaban esperando hablar de ello. Aunque en el grupo no lo hablamos de manera directa, hicimos la invitación a limpiar un pasillo común y de ahí hablar un poco, las lluvias llegaron y ese momento se pospuso por los siguientes 3 días.

Suena el teléfono: es el dueño de la vecindad. Al final y para nuestra sorpresa, él mismo propuso un plan de pagos; en efecto, no nos condona la renta total, pero sí para el siguiente mes la mitad de lo que normalmente pagamos. En estos tiempos tan difíciles y los venideros, le agradecemos el esfuerzo. Al día siguiente sí salimos los vecinos a limpiar el dicho pasillo donde Tin Tan y sus hermanos llegaron a jugar.

De la escoba salieron los trapos, de ahí un vino tino y de ahí una de las pláticas más lindas que hemos tenido en mucho tiempo. El tema de organizamos para hacer frente común ante la dificultad de pagar la renta pasó a otro término, todos hablamos de cómo nos sentimos y cada quién puso a su disposición sus cosas, pertenencias o saberes. Al final en mi vecindario contamos juntos con auto, herramientas, clases de perreo, de guitarra, aceites esenciales y comida vegana.

En efecto, la realidad está cambiando.