David Chavez

David Chavez

Curadurías: curando con arte

29 abril, 2021

Es muy probable que todos coincidamos en que el arte es una expresión de nuestra humanidad, imaginación que cobra vida mediante la creatividad. El arte es un elemento al que estamos ligados íntimamente por ser parte de la cultura humana y un reflejo de nosotros mismos, así como un mecanismo de nuestra interacción con el mundo que nos rodea. Consecuentemente, creemos que el arte es para todos y parte de la vida cotidiana.

 

Por más que el arte y la cultura representen quienes somos, y de que tengamos la habilidad de expresarnos de manera creativa, en este país no todos cuentan con los medios que les permitan participar plenamente y aprovechar al máximo sus ventajas. Por lo general, como público, a lo que tiene acceso gratuito la mayoría de la gente es mero entretenimiento, sujeto quizás a otras demandas capitalistas como la publicidad comercial. Pensemos solamente en las cadenas de radio y televisión. La mayor parte de las limitadas actividades artísticas y culturales de las que se puede gozar sin costo alguno provienen del sector artístico sin fines de lucro, con los auspicios de fundaciones o entidades gubernamentales como parques distritales y escuelas públicas. Aun así, su acceso a tales oportunidades depende del barrio donde uno vive.

 

En mi trabajo como curador cívico en una institución cultural de Chicago, organizo festivales y presentaciones musicales. Por ser una entidad gubernamental, nuestra programación y decisiones artísticas no están impulsadas intrínsecamente por las fuerzas que mueven el mercado, por ejemplo las ganancias, como quizás lo sea en el caso de las entidades lucrativas, sino más bien por el interés general del público. Es parte de una misión más amplia, la de brindar gratuitamente a todos nuestros residentes experiencias con valor cultural.

 

Nuestra programación se centra principalmente en los géneros musicales que nos representan como ciudad, que nacieron aquí o que de alguna manera fueron transformados fundamentalmente por artistas locales. En nuestros festivales principales celebramos el blues, la música gospel, el jazz y la música house por ser patrimonio cultural de nuestra ciudad y legado de la creatividad negra en Chicago. Es de interés general, que el público esté expuesto y sea partícipe de esta rica historia musical. 

 

No obstante, las piezas que presentamos fuera del marco de esos grandes festivales son igualmente importantes para la ciudad. Como curador, pienso que debemos ofrecer siempre algo que sea atractivo, contemplativo e incluso transformador para nuestro público. Debemos hacerlo a través de una lente interseccional de manera que sea un reto personal y nos lleve a cuestionarnos a nosotros mismos y a nuestro entorno, y a reflexionar acerca de la conciencia social del momento. Esto es lo que me propongo hacer en el espacio público, al presentar artistas y obras que no solo sean entretenidas sino que también tengan un significado especial.

 

Por diversos motivos, incluso en una ciudad cosmopolita como Chicago, nuestros programas cívicos muchas veces son la única opción que tiene la gente para ver actuaciones en vivo de buena calidad y alto valor cultural. En mi opinión, esta es la razón por la cual la programación y la curaduría cívicas y el arte público son esenciales e indispensables para nuestras comunidades. Si invertimos en las artes y la cultura de manera considerable estaremos invirtiendo también en la gente. Cuando brindamos a los residentes acceso a oportunidades de participación significativas y les ofrecemos actuaciones dinámicas, estas herramientas los motivan a involucrarse, a ser creativos, a apreciar la belleza en ellos mismos y en los demás y los inspira a expresar su propia humanidad mediante la creatividad. 

 

Este tipo de inversión también beneficia a nuestra ciudad de manera más amplia y tangible. Sabemos que la programación artística en las comunidades y escuelas, por ejemplo, mejora el aprendizaje cognitivo y la retención escolar, fortalece la autoconfianza y reduce la delincuencia. La generación de empleo para los artistas beneficia a la economía local al igual que cualquier otro trabajo. Un sector artístico floreciente y sólido atrae también al turismo, teniendo así un impacto directo. La creatividad es la base del espíritu emprendedor y la innovación, elemento esencial para el éxito de nuestras industrias. Quizás la mejor explicación para este tipo de inversión es que el retorno de la inversión no se mide en dólares sino en las implicaciones sociales a largo plazo que tiene en la sociedad. Al final de cuentas, el producto de una ciudad es su gente.

 

Al igual que tantos colegas que piensan cómo será la reapertura después de la pandemia, yo también pienso en el peso de mi trabajo, el papel vital de las artes en la comprensión intercultural y la importancia que representa el espacio público para la expresión y la sanación después de un verano de levantamiento y despertar social como consecuencia de los brutales asesinatos de George Floyd, Breonna Taylor, Elijah McClain, Ahmaud Arbery y tantos otros que los precedieron y siguieron. Ahora más que nunca debemos ahondar más profundamente en cómo va a ser nuestra inversión en las personas y comunidades, dando cabida a más voces negras y morenas en nuestro trabajo. 

 

Como industria simplemente no podemos regresar a la manera de antes. El mundo ha cambiado fundamentalmente y debemos reevaluar nuestra labor. Hace poco escuché a alguien decir que el cambio no es un momento sino un movimiento. Es hora de que concentremos nuestras conversaciones en la equidad racial, la lucha contra la negritud y el racismo sistémico, que se desencadenaron en las trágicas circunstancias del verano, y dirigir la conversación a la acción pragmática. 

 

El racismo sistémico exige una respuesta sistémica, así que el desafío para mis colegas curadores tanto en mi campo como en los demás, es ser conscientes de la enorme responsabilidad de sus cargos y la necesidad de ejercer liderazgo para generar un cambio estructural más antirracista en sus instituciones. Este es el momento de acelerar el cambio que debe producirse, tenemos una oportunidad para, no reconstruir lo que fue, sino reinventar el futuro que ansiamos ver.

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David Chávez es impulsor de programas de música y festivales en la ciudad de Chicago, consultor, programador, dj y miembro-fundador del colectivo Future Rootz. Chávez es parte del Departamento de Asuntos Culturales y Eventos Especiales de Chicago y curador integral de varios festivales, incluidos el Chicago World Music Festival, el Chicago House Music Festival, Millennium Park Music Series y Taste of Chicago. 

Traducción: Luchi Oblitas-Feuerstein

Fotografía: Carolina Sánchez