Joel Rondon

Aguijón Theater cumple 30 años en Chicago

5 julio, 2019

Cuando Rosario Vargas, directora artística de Aguijón, se mudó de Bogotá a Cartagena, ya tenía bajo su sala estudios y experiencias teatrales. Sin embargo decidió estudiar concen trándose en la arquitectura, siendo Cartagena una ciudad colonial y con un enfoque urbano que le interesaba a Rosario. Corrían los 70s y todo era política y disidencia. Los jóvenes   de la universidad se manifestaban contra el sistema. Rosario y sus compañeros decidieron formar un grupo teatral como protesta, un proyecto que moviera a la gente a pensar, a sublevarse, a expresar su sentir. Lo llamaron Aguijón, simbolizando ese pinchamiento y llamado a la acción, ese incómodo aguijoneo que una vez inyectado, te marca para siempre.

Después de algunos años, Rosario emigró  a Chicago, donde vivía su familia, buscando nuevas oportunidades. Pensó en seguir con la arquitectura, pero con lo que se topó en cam bio fue una comunidad de latinos con intere ses de presentar escénicamente, las letras y la cultura de nuestros países de origen. Rosario comenzó con, Latino Chicago Theater, bajo la dirección de Juan Ramírez, con la intención de comenzar a hacer montajes únicamente en español, pero se encontró con que la mayoría de estos actores de origen latino, no habla ban casi el español, así que montaron solos ellos dos (Juan y Rosario) El tuerto es rey de Carlos Fuentes.

De ahí empezó a dirigir y fue cuando se dio cuenta de que en Chicago no solo se puede sino que SE DEBE hacer teatro en español; invitar a la gente a acercarse a sus orígenes, a explorar cosas que creían olvida das, mostrarles un pedacito de orgullo.

Junto con su pareja Augusto, su hermana y otros pocos teatreros más, Rosario formó por segunda vez el Aguijón, (Aguijón Theater), pero conservando aún la intención original  del nombre y el grupo. En una época (finales de los años 80) en donde la discriminación hacia aquellos que se ven o hablan de manera diferente era pan de todos los días, hacer teatro en español significaba toda una trans gresión.

A lo largo de las décadas sin embargo, el público de Chicago ha abrazado tales mani festaciones artísticas con tanto apego y con sistencia, que ahora ya no hay solo una, sino varias compañías bien establecidas de teatro latino, en inglés y en español, y un público fiel que las apoya y frecuenta año con año.

Mantener a Aguijón theater no fue siem pre fácil. Los primeros diez años fueron una compañía itinerante, sin espacio fijo. Cada montaje que hacían lo debían armar y des armar y luego transportar de un sitio a otro: escuelas, bibliotecas, parques. En Truman College les prestaron un salón y  un  audito rio para ensayar, pero muchas veces debían pelearse el espacio con otros profesores. Al cabo de mucho tiempo de trabajar así, Rosario se sentía a punto de tirar la toalla. “Ya yo no puedo más” le dijo a Augusto, y él le respondía “Si tú no haces teatro te mueres; venga a ver qué hacemos”, y se pusieron a buscar un local, algo en donde invertir lo poco que tenían pero con vistas a poder mantener la compañía viva y con posibilidad de crecimiento.

Fue así que a finales de 1999, Aguijón Theater, abrió las puertas del edificio en el 2707 de la north Laramie, un lugar propio, un templo de creación y se dio un giro a la diná mica de entonces, pudiéndose enfocar más tiempo en cada producción, cambiando el es tilo de escenografía, ocupando el teatro para distintos eventos culturales. Con el local se vino más constancia en cada temporada, más experiencia administrativa, y se vino también (esto siendo muy importante) el público local al teatro.

 

Todas las fotos son propiedad de Aguijón Theater

 

 

No hay que olvidar que el teatro es un arte popular, y el ir al teatro es todo un evento comunitario. Para muchos vecinos del barrio de BelmontCragin, la  primera  obra que vieron en Aguijón Theater fue la primera obra de teatro que hubieran visto en sus vidas. El teatro es para la gente, y esto es una parte fundamental de la filosofía de los aguijoneros.

Ya establecidos en su recinto propio, Marcela Muñoz comenzó a involucrarse más   y más en las labores creativas y administra tivas del teatro, siendo ahora y junto con su madre, Rosario, una directora creativa que ha sabido imbuir el combustible apropiado a esta compañia sin afanes de lucro, únicamente interesada en crear teatro de calidad. Marcela, quien actuaba ya desde su adolescencia, sigue los pasos de su madre y extiende la responsa bilidad educativa del teatro al hacerse parte del programa After School Matters de la ciu dad, enseñando teatro en español a jóvenes (latinos y no) que tienen interés y curiosidad por esta cultura.

La hija de Marcela ha sido parte de ese programa también, aunque es probable que no continúe por la misma veta que la madre y la abuela. Sin embargo, tras años de escuela Aguijón Theater cuenta ya con muchos herederos, actores que han em pezado desde temprana edad en este pequeño escenario, otros que lo han encontrado en el camino, otros que se han visto atraídos por el zumbido y actividad constantes de este panal, y que están dispuestos todos a continuar con el legado.

Para Marcela, Aguijón es como un taller teóricopráctico continuo. Para Sándor Menéndez, su esposo y director desde el año 2012, Aguijón es un centro de cultura y for mación de artistas de escena. “Lo importante es dar de qué hablar, establecer un diálogo con el público, ponerlo a pensar. El teatro solo existe en tanto existe una obra y una escena y un público que lo vea; es por ende una labor común y por lo mismo, de hacerse con responsabilidad”.

En Aguijón todos hacen de todo y ayudan con todo: escenografía, vestuario, taquilla, publicidad; todos aquí somos artesanos y aprendemos en la práctica y unos de otros. Al trabajar así, cada montaje se vuelve una labor de amor donde cada uno a dejado un pedazo de sí mismo. Eso lo siente el público y podremos afirmar que eso es lo que hace de esta compañía de teatro, algo único   en esta ciudad y en este país.

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