Yair Lopez

Yair Lopez

XI-caqui Tlalollin – ¡Escucha el temblor!

5 julio, 2019

Hace algunos días estuve en la CDMX presentando mi libro: Los terremotos no matan, los edificios sí, haciendo algo de poesía en Laboratorio Arte Alameda, compartiendo con jóvenes y no tan jóvenes sobre mi experiencia y práctica artística durante el Festival Enclave.

Dentro de la práctica artística, la que mejor se me da es la de “holgazán”. Fueron muchos litros de pulque en Tlaxcala que me hicieron conectarme con la Matlalcueye (vol- cán La Malinche) verla boca arriba con esos labios gruesos de roca hicieron que le mande por Whatsapp algunos mensajes, esperando que Tláloc (deidad azteca de la lluvia) no se diera cuenta.

Había estado en Puebla el sol estaba tan espléndido, esa tarde llovió sin darle tiempo al sol de irse, con un grupo de chicos de una primaria aledaña, preguntándoles palabras en náhuatl y  hablando de terremotos, ondas y movimiento. Ahora teníamos que ir a una universidad en Tlaxcala para hablar con un grupo de Criminología como parte de las actividades que estuve realizando con Arte A 360 Grados en el Mini-Lab de Tlaxcala.

Estaba conociendo el “México profundo” ese del que más de algún extranjero había corrido antes. Me sorprendo a mí mismo por mi capacidad de adaptarme a cualquier situación.

¿Gastronomía? Obvio, me interesa; cuando probé esa salsa de guajillo que había hecho la mamá de Luis, me volví loco. La circunferencia de las tortillas era de 9 pulgadas o más, hechas de maíz en comal de leña y a mano. El nopal, el queso, el maíz y el guajillo reinaron mi estómago por esos días. Me costó mucho trabajo está decisión, me confesó Luis, mien- tras comíamos, pero creo que las personas que vengan al Mini-Lab deben comer lo mismo que nosotros y tener las mismas costumbres.

Yo  lo celebré con una pirotecnia imaginaria. El paquete incluye dormir en petate y bañarte en Temazcal. Los abuelos, se bañaban una vez a la semana en el Temazcal, me platica Luis. En estos días, es un cuarto hecho con bloques y concreto, un tambo atravesando en la parte baja una de las paredes, la boca del mismo queda hacia afuera. Una cortina gruesa era la puerta y adentro tres contenedores de metal.

Uno arriba del tambo donde se calentaba el agua, otro con agua fría y una tercera vacía, ahí se mezclaban el agua fría y la caliente a voluntad. Afuera alguien atizaba con ramas y leña para que el calor no disminuyera. Completamente desnudo, me sentaba en una silla de madera, pequeña para mi tamaño, hasta que me cubría de sudor, así el mezcal salía de mi cuerpo, esta ceremonia, se intensificaba al poner agua sobre el cuerpo del tambo y esas ondas de energía térmica se paseaban por el lugar hasta no aguantar más y tener que cubrir mi cuerpo de agua.

Pensaba en ondas, en el sonido, el movimiento y el terremoto. Xi-caqui, leí en un libro de poesía escrito por Don Mauricio y editado por Arte A 360 Grados, en castellano es un imperativo y significa !Escucha! (itonalnahuatl.com). ¿Qué escuchamos en realidad? Principalmente, deberíamos escuchar a nuestro cuerpo, nuestra familia, comunidad  y entorno. Un Tlalollin, (temblor en náhuatl) ocurre de manera misteriosa, en Japón decía que era el Namazu (un pez gato), en náhuatl también decimos Ollin (movimiento). Está redundante y larga introducción es para com- partir con usted lo que tiene que ver con uno de mis principales temas de investigación, los  terremotos, vistos desde un punto de vista científico, histórico, mitológico y estético.

Utilicé las hojas provenientes de un barógrafo analógico como un pretexto para crear una serie de partituras gráficas bajo el título de Mareas, para interpretarlas me reuní con Wilfrido Terrazas, gran amigo, flautista y compositor con el que tengo un proyecto   de improvisación llamado: escudo(torre). Durante dos años 2013- 2015 estuve inmerso en el mundo de la ciencia, curse una maestría en Geofísica, donde principalmente veíamos sismología. Durante esos años fui preparando el terreno, para que hoy pueda hablar de una manera más libre sobre el tema. En 2017 celebramos diez años del único espacio independiente en la escena de la ciudad de Guadalajara dedicado a la experimentación sonora (laboratoriosensorial.org). Para esa celebración escudo(torre), presentó un concierto en el que utilizamos sismo- gramas como partituras gráficas, sintetizadores, flautas, grabación de campo y datos sísmicos “audificados”.

Emory Cook, fue un Ingeniero de audio e Inventor, de origen norteamericano, fundador de Cook, una disquera que estuvo activa desde 1952 hasta 1966 con la cual mostró lo que el sonido significa para él desde un punto de vista “más” filosófico; grabando, produciendo y distribuyendo álbumes en formato de vinilo. Dentro de mí andar por la investigación, encontré esta referencia dentro de varios artículos científi- cos relacionados a sismología de manera pura por decirlo de algún modo y en otros donde el arte se encontraba más de manifiesto. Escribí a un autor para preguntar por la referencia y me dijo que no la conocía, que quizá alguno de sus colegas la habría incluido dentro; eso me motivó más a buscarla. Contacté un amigo en la ciudad de México que se dedica al tráfico de discos raros, me dijo que me lo podía conseguir a precio de oro, entonces escribí a un amigo en Chicago, Charly de: (/FMEL / SONORAMA) y me mando una liga donde lo compré por 20 dólares (tardó algunos meses en llegar).

 

Lanzado en 1953 con el título “Out of this World” (Fuera de este Mundo). En la cara A del disco encontramos la increíble contri- bución del Dr. Hugo Benioff, un distinguido inventor, sismólogo y Profesor de Caltech (California Institute of Technology). Los sonidos que el Dr.Benioff presenta, son grabaciones de cinco terremotos que fueron registrados con un sismómetro construido por él mismo. Las ondas sísmicas son casi infrasónicas, es decir inaudibles para el ser humano, generalmente se dice que los seres humanos somos capaces de escuchar en un rango de frecuencias de 20 Hz a 20 KHz. Benioff transportó las frecuencias de los sismogramas a un rango audible para el ser humano cambiando la velocidad de reproducción a x750 veces más rápido en promedio. En algunas ocasiones se utilizan hasta tres velocidades distintas y el cambio en el sonido es evidente. La cara B del disco contiene sonidos de la ionosfera, grabado por el Dr. M.G. Morgan quién además de viva voz narra los silbidos provenientes de la misma. Este fenómeno es conocido como radio natural y lo que se escucha es la actividad electro- magnética que tiene el planeta al ser recibida por equipos de comunicación inalámbrica.

Profundicé un poco más en este tema gracias al increíble libro: Earth Sound Earth Signal de Douglas Kahn.

Como definición, podemos decir que la grabación del movimiento de la tierra por un instrumento en función del tiempo es un sismograma. Para un proyecto de investigación  o levantamiento de datos, una sola estación sísmica no es suficiente, por eso es necesario trabajar con una red de estaciones sísmicas.  Al ser necesaria una red, los costos de la adquisición de datos se elevan y el compartir es fundamental. Desde 1986 la GSN (Global Seismic Network) ha sido uno de los núcleos de IRIS (Incorporated Research Institutions for Seismology).

De una manera  primitiva,  me  gusta pensar en la existencia de cierta composición musical en los trazos en papel, al imprimir representaciones gráficas de datos científicos, mismas que se asemejan a un paisaje. Ahí, encuentro gestos poéticos, en representaciones que incluso pueden ser interpretadas por otros de manera distinta para la cual fueron

diseñadas. Cuando estuve en el departamento de Física de la Tierra, Astronomía y Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid, en los momentos que iba al laboratorio a recoger mis impresos, observaba maravillado las impresiones que man- daban los otros estudiantes o investigadores, siempre como posibilidades de composiciones musicales y un alto contenido estético. En ese momento, inicié con una colección de gráficas y propuse que sean interpretadas de manera libre o con indicaciones a diferentes instrumentistas. De alguna manera, esto se conecta con lo que he ido realizando con las hojas del barógrafo recolectadas en el RRS de James Cook y algunos sismogramas; el que sacudió a la Ciudad de México en 1985, por ejemplo.

Escogí un set de datos, separé los sismo- gramas que me parecieron más ruidosos, realicé el filtrado en primera instancia de forma visual, separando los sismogramas en dos carpetas y luego apliqué filtros pasa banda con dos polos y una frecuencia de corte de .4 a 2 Hz utilizando GSAC. Después de este proceso grafiqué los datos e hice un archivo con todos los sismogramas, se generó una plasta. Después seleccioné algunos sismogramas para crear un catálogo de formas que utilicé como partitura gráfica con el proyecto escudo(torre).

Audifiqué los sismogramas y también fueron los que utilicé durante la improvisación. Al inicio se incorpora una parte audiovisual con una grabación de un terremoto en las  Islas Marías (es un documento audiovisual rarísimo, narrado en alemán). En el video, se aprecian algunas tomas aéreas y los presos corriendo de un lugar a otro mientras todo se mueve de manera contundente, los daños estructurales son evidentes. Durante el proceso de composición y toma de decisiones, tuve una interesante conversación con Wilfrido Terrazas sobre la pieza Treatise de Corne-  lius Cardew. En esa misma sesión de trabajo

tomamos acuerdos acerca de la pieza que estábamos componiendo. En el estudio realizamos algunas dinámicas de exploración de los gráficos a manera de ejercicios y además con esas grabaciones generé algunas capas o gestos que utilicé para la pieza. Para este proyecto interactuamos en dúo y en solitario.

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