Rocio Ferreira

Rocio Ferreira

Un canto al resplandeciente arco iris de Juanita Goergen

5 julio, 2019

Sin manos

serás más azul

más agua

más principio.

 

Vibrante conjunción. Ecuánime en lo exacto.

El mar

Llevará tu nombre en cada espuma.

La multitud de vivos y de muertos

acudirá con precisión a la razón de tu principio.

 

 

 

 

 

 

Hace dieciocho años en un frío diciembre, vi por primera vez a Juanita. Recuerdo que nos conocimos en una suite de aquellas que se usan para entrevistar a los recién egresados doctores (Ph.D.), candidatos a puestos de trabajo de profesores en universidades estadounidenses que se publican en el MLA, a la que todos llegamos algo nerviosos.

Sin embargo, mi ansiedad pronto se diluyó al escuchar la dulce y amable voz de Juanita que me daba la bienvenida junto a otros colegas. Desde ese contacto inicial sentí su calidez humana, entendí su pasión por la escritura y literatura, y supe que compartiríamos en complicidad muchos proyectos e intereses en común como es nuestro amor por la poesía, el respeto a nuestras comunidades, el lugar de la mujer en nuestra sociedad, y la justicia social. Hoy después de dieciocho años que hemos trabajado juntas, confirmo, una vez más, que no me equivoqué. Juanita es una colega, profesora y poeta ejemplar que irradia paz con su inteligencia y generosidad. Ahora que Juanita ha tomado la feliz decisión de retornar a Puerto Rico, le deseamos un maravilloso nuevo florecer.

El arco iris de Juanita es vasto. Es una reconocida poeta y profesora universitaria. Es especialista en estudios coloniales y post-coloniales de América Latina y enseña español para estudiantes de herencia, literatura caribeña, estudios latinos en Estados Unidos y estudios de la paz, justicia y conflicto en DePaul University en Chicago. Como crítica literaria ha publicado: Literatura fundacional americana: El espejo de paciencia (1991), Heroínas del Bronx (historia oral, 1998) además de artículos y reseñas en libros y revistas de crítica literaria. En el año 2002 recibió la beca Fulbright de investigación en la Universidad de Tübingen en Alemania.

Juanita también se ocupa de trabajar en voluntariados con la comunidad latina de Chicago como es su labor con el Proyecto Odisea. Como poeta cuenta con cuatro poemarios: La sal de las brujas (1997, finalista del premio Letras de Oro), La piel a medias (2001), Las Ilusas/Dreamers (2008), Mar en los huesos (2017) y una serie de poemas publicados en antologías como: Astillas de luz/Shards of Light (1998), Nosotros los otros (1996) Between the Heart and the Land/Entre el corazón y la tierra (2001), Generación (2001) Tameme (2001), Calabash (2002) y La Tinusa (2016). Ha editado cinco antologías del festival internacional Poesía en Abril cuya importante labor de iniciadora y co-organizadora durante diez años es invaluable. Tiene inéditos dos poemarios: La celda de Lilith y Requiem al sueño americano.

La poesía de Juanita le da voz a las mujeres y a los antepasados moradores del Caribe para que cuenten sus historias, hablen de sus deseos y sueños y reclamen la igualdad. En su último poemario, Mar en los huesos, la poeta le advierte al lector: “Con el derecho que me concede la sangre, quiero dar voz en mi voz a la voz de mis ancestros, para que se despierten los Zemíes y en el Caribe recordemos el origen; o para que el Aché, la energía primigenia que nos llegó del África, circule libremente y se despierten danzando los Orishas” (s/n). Juanita explora sus raíces en la historia que magistralmente reconstruye con el lenguaje. Y los poemas creados no son otra cosa que cantos cargados de lirismo, de una muy sensible fuerza poética que, con un brillante juego de palabras, ilumina las tristes memorias que el mar, líquido genético, lleva en sus huesos y la poeta recupera.

Sin duda, como ella misma señala sobre el ejercicio poético “los gran- des poemas son incendios que se propagan por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía” (La Tinusa 287). Gracias Juanita por iluminarnos todos los días con tu poesía, ese colorido arco iris que ahora, con tu retorno a la isla, se lo llevas a tus ancestros. Buen viaje querida amiga, te echaremos mucho de menos.

 

Quiero volver al corazón del viejo mar de las Antillas
Dormir entre sus aguas, entregadas mis formas
qué sólo junto a Él son verosímiles.
La perfecta ecuación: la perla azul dormida
en la infinita suma de su espacio
donde puedo llamarle mar azul o azul mar
o sólo mar, mar, mar, mar

y en cada monosílabo su nombre cambia.
Es eta la oculta matemática de encuentros
Espejismos del hueso contra el hueso hecho cenizas
donde Él y yo,
somos lo exacto
en unidad creciente.

 

 

 

 

 

 

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