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 EL TALLER DE CREACIÓN LITERARIA

Los talleres de creación literaria de contratiempo son parte vital de nuestra misión. Formar nuevos escritores dentro de la población inmigrante ha sido un anhelo continuo desde el principio. Los fundadores de la revista contratiempo fueron ellos mismos producto de talleres literarios que organizaron desde principio de los noventa. Ese legado ha hecho posible que decenas de escritores de todos los niveles encuentren en contratiempo un espacio de diálogo e instrucción de primer nivel.

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En 2010, Ediciones Vocesueltas publicó la primera antología de 17 de estos escritores, En la 18 a la 1, que referencia la hora y el lugar de encuentro de los talleres. La 1 de la tarde, y la 18, por ser la calle principal de Pilsen, la comunidad donde tiene sede contratiempo.

 

Lugar: 1900 South Carpenter
Hora:  de 1 a 4 pm
Día: cada dos domingos
Costo: gratuito

INSCRIPCIONES E INFORMACIÓN: mpujols@contratiempo.net  312 427 5450

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Los talleristas hablan sobre la experiencia :

Jesús Guerrero Martínez:

“Contratiempo es la fragua donde se forja el nuevo escritor. Antes de llegar a él, este neófito de la palabra se encontraba en un modesto sótano, en un desván o en la penumbra de una sala.

Ahí  sostenía un diálogo íntimo e intrascendente con el silencio. El taller es el yunque donde ese diálogo es expuesto a los marros de la crítica severa y alentadora; la palabra se vuelve el pincel que plasma sobre el lienzo estadounidense la imagen de Latinoamérica.”

Por Elizabeth Narváez Luna

Vine a Pilsen porque me dijeron que había un taller literario.

Acostumbrada  a encontrar el español de calidad sólo en los ámbitos académicos, cuando encontré el grupo de Contratiempo me dio mucho gusto dar con un cúmulo de escritores e intelectuales fuera de las formalidades y estructuras  académicas; que no sólo promovían el español de calidad sino que daban apoyo para su desarrollo y expresión creativa.
El primer reto que se me presentó al llegar a Contratiempo fueron las escaleras para subir a las oficinas, ya que debido a una lesión cerebrovascular mi movilidad se ha visto afectada.

Después poco a poco me fui ganando mi lugar alrededor de la mesa de trabajo en el taller literario con la constancia y mi trabajo creativo, así poco a poco he ido puliendo la obra poética que tenía escrita.

Con el pasar de las reuniones llegó la idea de de publicar una antología del taller, y  mi sueño se hizo realidad, además me libraba del compromiso moral con mi madre que ya me la había sentenciado: “A ver si ya se mira que haces algo, que es mucho andar en el mitote para nada”.  Ahora a partir de esta afortunada coincidencia de talentos creativos y promotores de la cultura en español.

Es un honor y un privilegio formar parte del grupo de Contratiempo porque realmente creo que estamos sentando precedente y buenos cimientos para que se empiece a reconocer en Chicago otro bastión de la literatura escrita en español en los Estados Unidos. Confío en que seguir escribiendo en español en Chicago no será difícil o desafortunado.

Santiago Weksler

 Cruzo la ciudad cebolla con sus fantasmas de colores desconectados del mundo y enchufados a sus “electronic devices” y llego al taller de Contratiempo.  Ahí me encuentro con unos seres (creo que en peligro de extinción) amantes del español y que entre risas, cafés, pan dulce y algunos resentimientos compartimos nuestros textos literarios.

Entre estos individuos habemos traductores, maestros, meseros, managers, paseadores de perros, banqueros, comunistas y los más afortunados son desempleados. El coordinador del taller ha perdido la razón, ya que en pleno invierno llega en bicicleta desde el barrio de la Loyola.

Lee primero el que llegó primero y de ahí se inician los comentarios sobre el texto. En varias ocasiones he tenido que tirar a la basura mis escritos y por eso les doy gracias a mis compañeros.

Aprendemos, nos retroalimentamos y alentamos a seguir con nuestros sueños literarios. Tengo fe que alguno ganará algún día un premio importante.

El taller me exige arriesgar, tomar nuevos rumbos, romper convencionalismos. Me exige escribir cada vez mejor y como soy un animal salvaje acepto el reto en la 18 a la 1.

Rafael Franco

Chicago, a mayor grado que Nueva York, es una ciudad que habla español. La lengua de Cervantes abunda, pero no forma parte de la corriente principal.

Permanece al margen oficial, entre líneas, un subtexto que discurre justo debajo de la superficie urbana, como tantas carreteras atraviesan el casco urbano por debajo. Chicago es una ciudad con un sótano en español. Sin embargo, cultivar un quehacer literario en español es un desafío en cualquier ciudad norteamericana.

Aquí en Chicago el desafío choca con Contratiempo, un oasis linguístico para aquellos de nosotros que pretendemos hacer literatura en español. En lo personal, Contratiempo y el taller han sido un recurso indispensable, un respiro, una comunidad, un bastión para el vernáculo.