Rodolfo Aguilar

Rodolfo Aguilar

Rubén Molina, y su anhelo de preservar el alma chicana

6 octubre, 2019

Imagínate que para tu tarea escolar te toca investigar la historia de los dinosaurios, o la vida del Dr. Martin Luther King Jr. Probablemente empezarías por buscar en Google, y luego visitarías tu biblioteca local; allí sin duda encontrarás información con poca dificultad. Pero si bien hay miles de alternativas de investigación para estos temas, todavía quedan cientos de historias sin escribir, que no se han documentado en un medio físico.

Estos son los vacíos históricos que suelen encontrar muchos jóvenes chicanos(xs) cuando buscan información correcta centrada en sus comunidades. Con el tiempo, muchos estudiantes chicanos o latinos empezaron a trabajar diligentemente en innumerables disertaciones, manuscritos y artículos académicos para reducir esta brecha intelectual. Algunas de estas lagunas también han sido salvadas por historiadores comunitarios o lo que el teórico italiano Antonio Gramsci identificó como “intelectuales orgánicos”. El angelino Rubén Molina identificó una de estas lagunas en los años noventa, cuando no logró ubicar escritos sobre música soul chicana. Encontrar este eslabón perdido lo llevó a buscar discos en los lugares más recónditos, hablar con músicos mexicoamericanos envejecientes que se habían distinguido en ese género en el suroeste de Estados Unidos. Sin respaldo financiero institucional pero con la urgencia de documentar esta historia antes de que fuera demasiado tarde, Rubén vertió su labor en dos importantes textos sobre el soul chicano. Sus autopublicados libros The Old Barrio Guide to Low Rider Music (2002) y Chicano Soul (2007) conectaron a las comunidades chicanas(xs) y a estudiantes de música con la historia de las rolas que tanto deleitaban en los años sesenta y setenta, y de los artistas mexicoamericanos que las cantaban.

 

Rubén Molina quedó fascinado con la música soul durante su juventud en la posguerra de Los Angeles, y las diversas alteraciones del género a lo largo del tiempo que reflejaban las condiciones cambiantes de la política social, económica y cultural que rodeaba las comunidades negras y chicanas. Comenzó a coleccionar discos en 1964. Su madre influyó considerablemente en su interés musical al presentarle grupos como los Five Stairsteps y la plétora de talentosos cantantes de Motown; muchos músicos chicanos adoptarían el formato Motown de armonías sincronizadas y atuendos combinados. Presenció el cambio ocurrido cuando los jóvenes urbanos desafiaron el status quo en el período tumultuoso los años sesenta y setenta, y los artistas del soul fusionaron la música y el activismo comunitario. Los músicos negros y chicanos integraron la resistencia política en sus grabaciones, incluso a expensas de sus carreras. Marvin Gaye lanzó What’s Going On en respuesta directa a la guerra de Vietnam; los jóvenes expresaron su desdén por la guerra en manifestaciones masivas con activistas y miembros de la comunidad chicana, incluida la protesta Moratoria Chicana del 1970, exigiendo el fin del conflicto en Vietnam.

Al tiempo que los miembros de la comunidad chicana protestaban vehementemente la agresión militar de Estados Unidos, el racismo y la desigualdad de clases, los artistas mexicoamericanos iban generando cada vez más música política y consciente de los problemas raciales. Little Joe y la Familia, por ejemplo, dejó de grabar en inglés, dando forma a su brown soul con el lanzamiento del LP Para la Gente (1972), que incluía la famosa interpretación de “Las nubes”. Esta grabación generaría mucho interés entre los amantes de la música chicana que veía en ellos la confluencia de las armonías doo wop con los paisajes sonoros mexicanos. “Las nubes” de Little Joe y la Familia sirvió de banda sonora para las manifestaciones de los trabajadores de la Unión de Campesinos, que exigían mejores salarios y más derechos laborales.

 

El tiempo eventualmente pasaría, y aunque Rubén continuó coleccionando soul, seguía sintiendo un vacío en los libros sobre el tema. Se preguntaba dónde quedaron las grabaciones de soul mexicoamericano. Los historiadores de rock n’ roll reconocían a los rockeros mexicanos, incluidos los difuntos Ritchie Valens y Sam the Sham and Pharoahs. Pero Rubén quería saber qué había pasado después de Valens. ¿Qué bandas lograron popularidad local sin llegar al éxito nacional? No fue hasta finales de los noventa que Rubén consiguió una copia de “You’ve Succeeded” de Dimas Garza en el sello discográfico Clown. Anhelaba saber más sobre Garza, y finalmente viajó a San Antonio, con una pequeña lista de contactos y la esperanza de conocerlo. Se sucederían muchos viajes a San Antonio y otras ciudades de Texas para conocer sobre los músicos de soul chicanos y las grabaciones producidas por las casas disqueras locales.

La obra de Ruben presta especial atención a la escena del soul mexicoamericano de San Antonio. Cree que la escena musical de Texas tenía un sonido bastante similar a la de los cantantes de soul negros, y allí encontró bandas como los Royal Jesters, y los Eptones que cantaban las canciones de Smokey Robinson y Mary Wells. Los mexicoamericanos de California también se enamoraron del doo wop, incluidos Thee Midniters, que cantaban baladas de Baby Washington y Jerry Butler. Sin embargo, en California también había un romance con el garage rock n’ roll: La grabación de Cannibal and the Headhunters de “Land of 1000 Dances”, por ejemplo, les dio la oportunidad de hacer una gira con los Beatles. Por otro lado, los grupos tejanos pioneros del sonido West Side, del Oeste de San Antonio, sólo pudieron grabar con casas disqueras locales, muchas en estudios improvisados.

 

 

A pesar de estas diferencias, las escenas de Texas y California son componentes importantes en el trabajo de Rubén. Según Molina, escribió The Old Barrio Guide to Low Rider Music y Chicano Soul motivado por el sentimiento de que “Nosotros [los chicanos] necesitamos nuestro lugar en la historia”. Sintió la necesidad de establecer una conversación entre estas dos escenas musicales, como también con los diversos grupos de soul mexicoamericanos y latinos que evolucionaron en otras ciudades estadounidenses. El trabajo de Molina también hace referencia a grupos de Albuquerque, y de tan al norte como Milwaukee.

A lo largo de los años, Ruben Molina ha acumulado cerca de cinco mil discos de 45 rpm, cientos de LPs, y unas doscientas grabaciones de 78 rpm. Su colección también incluye joyas como las grabaciones de Lalo Guerrero y Don Tosti en discos de 78 rpm. También ha conservado antiguos carteles de conciertos y entradas de bailes de música soul. Hemos sido testigos de una promoción de estudiosos chicanos(xs) que se enfocan académicamente en la música mexicoamericana en los Estados Unidos de la posguerra, incluido Ab Vargas y Anthony F. Macias. La Colección Strachwitz Frontera de la Fundación Arhoolie con sede en la Universidad de California Los Angeles, trabaja incansablemente en la curación y digitalización de casi 160.000 grabaciones de músicos mexicanos y mexicoamericanos. Fueron los escritos de Ruben los que de alguna forma hicieron que los DJs, coleccionistas de vinilo, sellos discográficos indie y una nueva generación de soul chicano(x) encontraran inspiración musical en el pasado.

 

 

Su trabajo sigue interesando a un público internacional. Chicano Soul entró en segunda impresión con Texas Tech University Press en 2017, y está en marcha una traducción al japonés. También mantiene una apretada agenda como DJ con su colectivo Southern Soul Spinners, y a menudo recorre Europa, tocando discos de 45. Rubén es un historiador de la comunidad, un archivista de barrio, que colecciona y conserva sonidos del soul chicano(x) que requieren tanto escuchar como leer.

Comentarios

Comentarios