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Editor contratiempo

No había futuro, pero quedó el diseño. Jamie Reid y el diseño punk

20 octubre, 2018

De todos los diferentes estilos musicales que surgieron en el siglo XX, pocos han tenido una influencia tan grande en la creatividad y el diseño grafico como el movimiento punk. El movimiento punk se originó en 1976 con el lanzamiento del primer disco de los Ramones y con la celebración en Londres del festival Club Punk Festival, que reuniría a grupos como The Sex Pistols, The Clash, The Dammned y The Buzzcocks.

El movimiento punk partía de una filosofía clara, basada en la rebelión, la trasgresión y la inconformidad, un golpe directo a lo establecido, a las normas y las convenciones sociales que resultó en un movimiento cuyas propuestas estéticas y vitales superaron a su valor musical. Desde un punto de vista visual, el movimiento Punk partía de una base estudiada y preparada. Los diseñadores punk proponían una democratización del arte: si cualquier persona podía tocar en un grupo punk, cualquier persona podía ser un diseñador de moda o artista visual.

 

Situación política y económica en Inglaterra

 

La explosión del movimiento punk no se puede entender sin examinar la situación política y social de los años setenta. Después de una década que consolidó a la industria musical y terminó con el movimiento hippy, los setenta despertaron en 1973 con una crisis mundial del petróleo, que se tradujo en un aumento de la inflación, desempleo y políticas de austeridad en todo el occidente industrializado. En el Reino Unido, la crisis se tradujo en revueltas sociales con huelgas y lucha de clases, en un clima especialmente frustrante para la juventud inglesa. El punk se convirtió en el vehículo perfecto para canalizar dicha frustración proletaria, al mismo tiempo que facilitaba una forma de expresión artística.

La música de la década, dominada por el rock progresivo y el nacimiento del heavy metal, sonaba distante y aburrida para los adolescentes urbanos, que en su lugar se decantaron por dos estilos nuevos y refrescantes: el reagge y el ska. La fusión del rock con ambos estilos, junto a una la pasión por los elementos visuales de The Velvet Underground y David Bowie, generó una nueva generación de grupos como MC5, Iggy Pop and the Stooges o The New York Dolls.

La filosofía punk se construyó como un rechazo directo a todo lo establecido y una respuesta directa a los años sesenta. Se sustituyó la paz y el amor hippy por la trasgresión y la violencia, tanto física como visual. El credo máximo era el “Do It Yourself” (hazlo tu mismo) que se traducía tanto en música, donde ya no hacía falta ser un virtuoso, como en moda o en diseño. Mark Perry, miembro de Alternative TV y director del fanzine Sniffin’ Glue lo resumió diciendo: “Esto es un acorde. Aquí está el otro. Y aquí un tercero. Ahora, vete y monta un grupo”.

Sin barreras técnicas y en el epicentro de la frustración juvenil, decenas de bandas punk aparecieron en la escena. Además de la propuesta musical, el punk también contenía un elemento visual muy definido y contestatario: crestas, cazadoras de cuero, pendientes y piercings, fanzines, diseño hecho a mano, rebelde e incomodo. Bajo el lema “No hay futuro”, una generación de diseñadores capitaneados por Jamie Reid se propuso liderar la revolución.

 

 

El padre del diseño punk: Jamie Reid

 

En relación con la estética Punk, un nombre aparece como elemento principal: Jamie Reid, autor de la imagen de Sex Pistols, definido por Rick Poynor como “el único diseñador punk puro” (Poynor, 2001, 166). La colaboración de Reid con el fundador de los Sex Pistols Malcolm McLaren, produjo un tándem que ha pasado a la historia de la cultura popular.
Jamie Reid nació en 1947 en las afueras de Croydon, en una familia políticamente activa. En Croydon School of Art conoció a Malcolm McLaren.

En la universidad se vieron influenciados por el situacionismo, un movimiento de izquierda radical originario en el mayo francés de 1968 y que predicaba la acción política combinada con la creatividad. El gran exponente del movimiento fue Guy Debrod. Reid comenzó a diseñar para fanzines y fundó un periódico local en 1973, The Suburban Press. Pronto el periódico se llenó de mensajes anarquistas, comentarios políticos, creatividad atrevida e inconformista, convirtiendóse en el epicentro del movimiento situacionista en Inglaterra. En 1975 McLaren contactó con Reid en relación a unos amigos a los que quería que conociera: John Lydon, Steve Jones, Paul Cook y Glen Matlock, que mas tarde se convertirían en The Sex Pistols.

Irónicamente, el nacimiento de un grupo tan contestatario como Sex Pistols tendría su base en una estrategia bien pensada y diseñada. McLaren seria el manager y el ideólogo. Reid estaría a cargo del diseño grafico de la banda. La compañera de McLaren, Vivenne Westood, dueña de una tienda de ropa en Londres (“Too Fast to Live, too fast to die”), se encargaría de la ropa y la estética del grupo. Todo dentro de una empresa de management llamada Glitterbest.

 

 

El estilo de Reid es heredero del dadaísmo, el constructivismo ruso de El Lissiztky y el futurismo de Marinetti. Se puede resumir en un collage, líneas geométricas, colores directos, toques de amateurismo, tipografías robadas de los periódicos conservadores británicos y una actitud irreverente acerca del diseño (De Ville, 2003: 161). Las portadas se convirtieron en el emblema del movimiento, incluyendo todas sus características: el feísmo, el rechazo a lo establecido, la falta de talento, las fotografías fotocopiadas, la desorganización en la pagina, los colores brillantes, la estética urbana.

El trabajo de Reid en el único álbum de la banda Never Mind the Bollocks, Here’s The Sex Pistols, considerada por los expertos como una de las mejores portadas de discos de la historia, o en distintos singles como Anarchy in the UK y God Save the Queen descansa en la tipografía, siempre evitando las fuentes comerciales y buscando la estética de la nota de rescate, en una decisión siempre pensada como un golpe al establishment. Reid lo explicaba comentando “en esos años, teníamos que producir de forma rápida y barata porque no teníamos dinero, así que los collages se convirtieron en el estilo dominante. Cortábamos imágenes y texto en lo que se convirtió en el estilo secuestro punk, y quedaba genial” (Thorgerson and Powell, 1999: 107).

El single God Save the Queen (1977), lanzado con motivo del jubileo de la reina en 1977, es un ejemplo perfecto de la filosofía punk. El grupo consiguió destrozar su primer contrato con A&M en tan solo un mes, y solo la intervención de Richard Branson, entonces director de un pequeño sello discográfico llamado Virgin, posibilitó la publicación.

La portada presenta la fotografía oficial de la reina tomada por Cecil Beaton en un formato bitono en azul, cubriendo los ojos y la boca con un collage con el nombre del grupo (en otras versiones se incluía un imperdible en el labio). La portada resultó escandalosa por ofensiva y transgresora, la empresa empacadora se negó a distribuirla, las radios se negaron a radiar el tema, y el escandalo se convirtió en el día a día del grupo.

El legado de Jamie Reid sobrevivió a los Sex Pistols (desmontados en 1979) e influyó en una generación entera de diseñadores como Russel Mils o Peter Saville. Su trabajo se expone hoy en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, en la galería Tate de Londres y en el Victoria and Albert Museum de Londres.

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