Febronio Zatarain

Febronio Zatarain

López Obrador: Un presidente a la medida

17 febrero, 2019

El pasado 1 de julio en México se dio un cambio axial. Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en su tercera ocasión como candidato a la Presidencia de la República logró un triunfo arrasador con más del 53 por ciento de los votos, convirtiéndose así en el Presidente con mayor legitimidad del siglo XX y de lo que va del XXI.

Su pasado político es algo variado; a principios de los 70 ingresó a las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y a mediados de los 80 lo abandonó siguiendo los pasos de Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez para fundar el Frente Democrático Nacional y postular un candidato en contra de Carlos Salinas de Gortari (CSG), el candidato del PRI.

En el mes de julio de 1988 se generó un torbellino en la política mexicana: el PRI, como partido oficial, llevó a cabo un fraude e impuso a su candidato, CSG; Cuauhtémoc Cárdenas, quien había ganado la elección exigió que se reconociera su triunfo; y Manuel Clouthier, candidato del Partido Acción Nacional (PAN), luchó porque se anularan las elecciones. Por desgracia, Cárdenas y Clouthier no se pusieron de acuerdo, y tres meses más tarde, mientras Clouthier preparaba una marcha que iniciaría en Yucatán y terminaría en el Distrito Federal, murió de manera muy sospechosa en un accidente automovilístico que curiosamente sus compañeros de partido, comandados por Diego Fernández de Cevallos, nunca pidieron que se aclarara, pues ya habían empezado a pactar con CSG.

El papel del intelectual más importante de esa época, Octavio Paz, fue deplorable: en dos artículos publicados en el diario La Jornada, regañó a los dos candidatos de oposición y les exigió que aceptaran el fraude, dando a entender que de los males ése era el menor.

Me he remontado tres décadas en este artículo porque AMLO también lo hizo en su discurso de toma de posesión; señaló que México se había estancado a lo largo de 30 años por culpa de la política económica neoliberal; incluso semanas antes, ya como Presidente electo, señalo que Salinas era el padre de la pobreza moderna. Durante estos 30 años, CSG tuvo dos grandes apoyos para conformar lo que el propio AMLO bautizó con el nombre de la Mafia en el Poder: el del PAN, liderado por Fernández de Cevallos; y el de un amplio sector de los intelectuales, liderado por Octavio Paz (en la actualidad, en este grupo de intelectuales, las cabezas más visibles son la de Enrique Krauze y la de Héctor Aguilar Camín). Desde la perspectiva de AMLO, en estos dos grupos se mueven los enemigos de la Cuarta Transformación: los militantes del “PRIAN” y los “periodistas fifí”.

Tal vez se deba a esta actitud frontal contra la “Mafia en el Poder” que lo más claro en el plan de trabajo de AMLO para el año 2019 sean sus programas sociales que incluyen, entre otras cosas, una mensualidad para las personas de bajos recursos tanto de la tercera edad como para los jóvenes que estudian o que están fuera de la escuela con la intención de integrarlos al mundo laboral. Mientras escribía este artículo, el Presidente viajó a Tlapa, Guerrero, uno de los pueblos más pobres de México, para inaugurar el programa de ayuda a las personas discapacitadas.

 

 

 

Por otro lado, lo más frágil en su Plan de Trabajo es su proyecto para el desarrollo de la infraestructura: canceló la construcción del Aeropuerto Internacional de Texcoco del cual ya se había avanzado más de la tercera parte, y en su lugar se ampliarán los aeropuertos internacionales de Ciudad de México y de Toluca así como el de la base militar Santa Lucía; todo esto sin haberse llevado a cabo los estudios aeronáuticos previos. Hay que agregar también el Tren Maya que atravesaría todo el Istmo de Tehuantepec desde el Golfo de México hasta el Océano Pacífico, otra vez sin haberse llevado a cabo los estudios socioeconómicos para determinar su viabilidad. Acaso su amor al patriotismo representado por la Expropiación Petrolera de 1938, lo ha llevado a implementar la reconstrucción de cuatro refinerías y la construcción de dos nuevas sin hacer los estudios de mercado a nivel internacional en el futuro mediato, sobre todo porque en los países del primer mundo ya se han introducido al mercado automóviles eléctricos. Estos proyectos infraestructurales representan un costo muy alto y se han aprobado muy a la ligera, y en vez de impulsar el desarrollo se podrían volver una gran pérdida económica para el país.

Es sabida por casi todos los mexicanos la gran ambición de AMLO, pues la noche de su triunfo electoral la dio a conocer: pasar a la Historia como el Presidente que llevó a cabo la Cuarta Transformación que requiere el país y así su nombre esté a la misma altura que los de Madero, Juárez, Hidalgo… Esta obsesión ha estado en las entrañas de AMLO por lo menos dos décadas. Recuerdo que en una entrevista a fines de los 90 cuando era presidente del Partido de la Revolución Democrática, algún periodista le preguntó sobre el Subcomandante Marcos, y le respondió con esa envidia de la buena llena de admiración: Él no tiene de que preocuparse; ya tiene sus páginas en la Historia. ¿Se acordará de esta declaración el Subcomandante? Creo que no y por eso la comandanta y el comandante del Ejército Zapatista de Liberación Nacional despotricaron contra AMLO y la Cuarta Transformación. Y el Subcomandante con su actitud desde atrás de la tramoya ¿habrá quemado sus páginas en la Historia…? AMLO no debe escucharse a sí mismo y debe preocuparse por mantener su lugar en la Historia hasta que la Muerte lo libre de esa carga.

Esta obsesión ha determinado la vida de AMLO. Renunció a la posesión de bienes materiales y ha luchado por acumular el suficiente Poder para llevar a cabo con sus propias manos los cambios que el país necesita. La Historia lo espera en el transporte colectivo que lo llevará al aeropuerto, en la torta de pierna que ha comprado para almorzar en el avión, en los selfies con sus admiradores en la sala de espera y ya dentro del avión… Qué más dicha que la de cenar en algún pueblo del Sureste con una decena de señoras que le han preparado sopes, enchiladas, taquitos dorados…

Pero sin Poder no se escribe ni siquiera un párrafo en los libros de texto gratuito a menos que se adelante la bendita Muerte. Por eso es necesario el control de las Cámaras de Diputados y Senadores, por eso hay que buscar la manera de meter en cintura al Poder Judicial, por eso es necesario que los superdelegados y los futuros jefes de zona de la Guardia Nacional, con sus equipos de carácter cívico militar, controlen los pasos de alcaldes y gobernadores, y así mantenerlos lejos de la corrupción y del crimen organizado. Por eso las consultas ciudadanas, que hasta ahora han sido más demagógicas que democráticas, para que el pueblo se sienta escuchado y entregue toda su fe al líder. Quién duda, luego del golpe certero al tráfico del huachicol, de que AMLO ha venido a parar la corrupción y a desintegrar cárteles y pandillas del crimen organizado. Nadie duda de la honestidad de este hombre que nunca ha sacado una tarjeta de crédito, que en su cartera trae un billete de dos dólares como amuleto de la buena suerte y un billete de 200 pesos para lo que se ofrezca.

AMLO, un hombre que se alimentó de las ideas progresistas del PRI, que ha externado sus simpatías por la socialdemocracia, un hombre que sus sentencias y sus sombras en el estrado lo han vuelto un caudillo… AMLO, el líder que México requería y que sus electores lo han hecho Presidente.

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Febronio Zatarain nació en 1958 en Sinaloa, México. Llegó a Chicago en 1989, y desde entonces se ha vinculado al trabajo cultural y literario en la comunidad hispana. Su libro más reciente es Febrónimos de urgencia publicado por Editorial Mantra.

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