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Editor contratiempo

Eterna magia, juventud limitada

6 agosto, 2018

La adolescencia comienza con la pérdida. Llega un punto en nuestras vidas donde debemos dejar atrás la niñez y los vínculos de dependencia para lanzarnos de frente a una vida de responsabilidades, decisiones desgarradoras y aventuras sinfín. De adolescentes damos todos los pasos, caídas, saltos y pavoneos que tengamos que dar para llegar a la adultez. Entre los 13 y los 24 contamos con la energía que nos hace intrépidos, y soñadores, amantes, arriesgados e imaginativos. Es por eso que cuando de adultos encaramos momentos difíciles, pausamos para recordar lo que se sentía ser jóvenes, audaces, sin preocupaciones en el mundo.

Si analizamos momentos detonantes en la historia cultural como el surgimiento de los Pachucos y Pachucas en el Suroeste de Estados Unidos, la vestimenta de avanzada de los Mods en el Reino Unido, La Movida Madrileña en la España post-Franco, o incluso el movimiento estudiantil de 1968 en México, vemos que fueron épocas de catarsis lideradas por adolescentes y adultos jóvenes. Incluso hoy en día son los jóvenes los que encabezan la lucha por la justicia y traen color a las calles.

La gente joven es la que lucha por la seguridad y los derechos humanos básicos, la que exige respeto y amor no sólo por sí mismos sino por sus comunidades.
Ahora hay razones para preguntarse por qué los artistas exploran las complejidades de la juventud, los cineastas trabajan sin cesar para capturar románticamente la magia juvenil en la pantalla. Los jóvenes llevan la carga del futuro a cuestas, siendo el símbolo de la esperanza, el cambio y la resiliencia, y sin embargo, sufren la dicotomía de ser juzgados monstruos y calificados genios. La juventud es magia.

Algunos dicen que la magia es ciencia que no podemos explicar. Y sin embargo, la investigación científica explica la magia juvenil a través de un estudio del cerebro adolescente, específicamente de cómo los adolescentes toman decisiones. Varias áreas del cerebro hacen a los adolescentes más sensibles dentro de un marco de recompensa que depende de forjar relaciones con otros adolescentes. La región del cerebro conocida como la corteza prefrontal ventrolateral derecha (PFC) reduce el nivel de angustia que sufrimos ante la evaluación negativa de nuestros pares. Esta región del cerebro todavía está en desarrollo durante los años de adolescencia, lo que significa que la biología de los adolescentes no les permite tener un control tan efectivo como el de los adultos, que ya tienen esa región completamente desarrollada.

Otro estudio dice que la formación de la memoria en el adolescente funciona en tándem con las recompensas, lo que significa que los adolescentes cambian su proceder dependiendo de los resultados. Para el adolescente, las decisiones no se ven impulsadas por el deseo de accionar, lo que sí sucede en el adulto, que planifica sus acciones basado en sus implicaciones preventivas o seguras. Esta fase de desarrollo en el cerebro del adolescente hace posible el desafío continuo de la cultura, el status quo, los gobiernos, los sistemas opresivos, el adultismo desproporcionado, y los patriarcados violentos. Esta limitación biológica para planificar acciones seguras y preventiva no debe tomarse a la ligera, sino protegerse, celebrarse, nutrirse y amarse sin juzgar.

Aunque con el tiempo se completa el desarrollo cerebral, esta energía mágica, si se protege y quiere bien, puede permanecer en nosotros para siempre. El gran Vicente Fernández cantó en Hermoso Cariño sobre un amor profundo y verdadero por un niño por hacerte sentir nuevamente como ese niño feliz e inocente que una vez fuiste. Aunque no tengas hijos, si trabajas estrechamente con la juventud, esa canción despertará en ti ese mismo amor, esa nostalgia por la magia y la maravilla que trae la gente joven al mundo. La misma que tú trajiste.

Al 21 de junio hay más de 2.300 niños que han arrebatado de sus padres en la frontera de México. Son 2,300 hermosos cariños, sufriendo de dolor y trauma. Es nuestra responsabilidad como adultos cuidar a los jóvenes y proteger su espíritu y su magia. Tenemos que luchar por estos niños. Tenemos que mostrarles que son amados, que creemos en ellos y en sus familias. Son 2,300 chispas que pueden iluminar nuestro mundo con su llama.

Apoyemos a la juventud haciendo labor voluntaria, donando. Defendiendo a los jóvenes. Observémoslos y escuchémoslos maravillados. Apoyémoslos con la alegría de saber que fuimos ellos una vez, y seguimos siéndolo.

Precioso regalo
Del cielo ha llegado
Y que me ha colmado de dicha y amor
Hermoso cariño
Hermoso cariño
Ya estoy como un niño
Con nuevo juguete contento y feliz
No puedo evitarlo
Y quiero gritarlo
Hermoso cariño
Que Dios me ha mandado nomás para mí

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