Imani Elizabeth Jackson

Imani Elizabeth Jackson

Land mouth – Todas las aguas corren

9 julio, 2020

 

Terrance Hayes dijo que el agua no tiene ni meta final, ni ambición. Es puro procedimiento. Asimismo, nuestro arte poético se hace más evidente  en el procedimiento y en la práctica; nuestra poética debe ser líquida. Y Toni Morrison por su parte dijo: Al río Mississippi lo enderezaron en ciertos lugares para construir casas y crear terrenos habitables. De vez en cuando el río se desborda e inunda esos lugares. “Inunda” es la palabra que usan, pero en realidad el río no está inundando; está recordando: el río recuerda donde solía estar. El agua tiene una memoria prodigiosa, y trata siempre de volver donde estuvo alguna vez. Así también somos los escritores: recordamos lugares donde estuvimos, cuál valle  atravesamos, cómo era la orilla de los ríos, qué tinte tenía la luz, y por dónde iba el camino de regreso al origen. Esa es la memoria emocional – lo que recuerdan los nervios y la piel, y su apariencia. Y ese torrente de imaginación es nuestra ‘inundación’.

 

 

Por azares de la conquista, a veces coinciden los nombres de barcos y lugares. Lo mismo sucede con los tipos de embarcaciones y las personas; por ejemplo, la palabra “slaver” (esclavista), que identifica tanto al que se dedica a la trata de esclavos como al barco que los transporta para su comercio. La palabra también nos hace pensar en la boca, puesto que su otra acepción se refiere a la saliva, cuando nos chorrea de la boca. Una suerte de breve chorro corpóreo. El primer barco negrero o de esclavos que se construyó en lo que más tarde sería Estados Unidos fue el Desire (Deseo), en Marblehead, Massachusetts. Brenda Quant lo menciona en su ensayo sobre los llamados caminos del deseo, los senderos que revelan la erosión causada por los humanos u otros animales con sus pisadas. El barco negrero Desire, escribe Quant, no realizó su viaje inaugural con el vientre vacío. Navegó desde Nueva Inglaterra a las Indias Occidentales cargado de pescado seco, ron de Boston e indios pequot. Las milicias de Massachusetts y Connecticut masacraron un gran número de pequots; de los sobrevivientes, la mayoría de las mujeres y los niños permanecieron en Nueva Inglaterra como esclavos, y los que fueron transportados a las Indias Occidentales Británicas corrieron la misma suerte. Fue así como, en lugar de los africanos, fueron  los nativos americanos los que terminaron a bordo del primer barco de esclavos construido en el futuro territorio estadounidense. La travesía fue en 1637 y regresó siete meses después trayendo algodón, tabaco y africanos esclavizados de las Indias Occidentales Británicas. En los registros no figura el destino que tuvieron los africanos, aparte de que fueron vendidos después de desembarcar en Boston. William Pierce, el capitán del barco negrero, había trocado a los indios pequot por los bienes y esclavos, práctica común durante los años de la Guerra Pequot. El nombre original de Marblehead se deriva del río más cercano, el Massebequash, que corría entre dicho asentamiento y Salem. Era el hogar de los naumkeag, parte de la federación de Pawtucket. De 1615 a 1619,  y más adelante en 1633, la tribu fue devastada por epidemias, supuestamente de viruela, aunque no se sabe con certeza. He leído que los restos de algunos naumkeag aún se guardan en la municipalidad. ¿Cómo se distingue una reliquia de un trofeo? En el año 1684, los herederos de Nanepashemet, quien gobernara la federación de Pawtucket, cedieron sus tierras a los blancos. La escritura también está en exhibición. En algún momento, Massebequash fue rebautizada Marblehead, ya que los colonos confundieron el granito del suelo con mármol.  Se dice que allí nacieron la armada de los Estados Unidos y el cuerpo aéreo de los marines, aunque se disputan ambas aseveraciones. Actualmente Marblehead es  una ciudad primordialmente residencial donde muchos de sus habitantes se desplazan diariamente a Boston, Lynn y Salem a trabajar. Algunos residentes de Nueva Inglaterra veranean allí. Hoy por hoy me es imposible localizar el río Massebequash en el mapa de la ciudad.

 

 

A veces no hay palabras o no son lo suficientemente precisas. Otras veces, las palabras no hacen juego o se mezclan como sopa de letras. No importa, igual está bien, todo fluye. Fluye, fluye, fluye. Es lo que hacemos: fluir. Incluso lo que parece arrítmico tiene flujo. Tal era el ritmo del día. Intentamos recordar hacia dónde se mueven los ríos y luego leo que todos los ríos buscan abrirse paso hacia los mares más cercanos; que algunos lagos, por inmensos que sean, en realidad son nada más y nada menos que protuberancias de ríos. Los ríos alimentándose y desembocando en sí mismos, contemplándose en un gran charco. No me molesté en comprobar la información, solo leí la frase.  Así transcurren el día o los días, con estas ideas. Tratamos de recordar, leo, y luego jugamos a decir la misma la misma palabra al mismo tiempo. La mayoría de los ríos fluyen hacia el sur. Las bocas se abren más y más, llegando finalmente a la marea.

 

 

A veces no hay palabras. Un lago se vuelve lago cuando un río fluye hacia un terreno más elevado donde llegan a descansar sus orillas. Rara vez se encuentra un suelo perfectamente plano. Por lo tanto, una inclinación sureña. Siempre con la mira en la cuenca más grande, ¿Es que quiere toda el agua ser salada? La fusión es un proceso y una práctica. ¿Qué distingue el instinto de la presión o de la fuerza del caudal? Me olvidé de la lluvia, de cómo encaja la lluvia en todo esto, y los acuíferos subterráneos. La capa freática es líquido acumulado que se filtra mientras asciende. Hacia arriba y hacia el sur. A veces no hay palabras.

 

 

Algunos podemos ser rastreados por cómo llegamos, si de arriba o de abajo. Algunos no recordamos. Sencillamente no podemos.

 

Imani Elizabeth Jackson es una poetisa que utiliza el texto, la actuación y la comida. Sus escritos aparecen en Flag + Void, HOLD, Triple Canopy, Apogee, y en otros espacios, y ha sido artista residente en F4F, Antenna/Paper Machine (con S*an D. Henry-Smith), y ACRE. Imani también es miembro del colectivo editorial de Poetry Project y coorganiza Chicago Art Book Fair.

Traducción: Luchi Feuerstein y Moira Pujols

 

 

 

Land mouth

 

Terrance Hayes said water has no
endgame, no ambition. It is pure
procedure. Likewise, one’s poetics
are most evident in procedure and
practice. One’s poetics should be
liquid and Toni Morrison said
you know, they straightened out the
Mississippi River in places, to make
room for houses and livable acreage.
Occasionally the river !oods these
places. ‘Floods’ is the word they use,
but in fact it is not !ooding; it is
remembering. Remembering where
it used to be. All water has a perfect
memory and is forever trying to get
back to where it was. Writers are
like that: remembering where we
were, what valley we ran through,
what the banks were like, the light
that was there and the route back to
our original place. It is emotional
memory – what the nerves and the
skin remember as well as how it
appeared. And a rush of imagination
is our ‘flooding.’

 

 

Conquerance makes it so that
some boats and lands share names.
As with types of boats and types of
people. Consider the word “slaver,”
marking out a person engaged in
the slave trade or a ship used in
such trade. Slaver also intimates
the mouth—its alternate meaning
having to do with saliva, saliva
dribbling out of one’s mouth. A
brief and bodily stream, if you
will. The first American-built
slave ship was called Desire. Ships
being referred to with “she,” I
will say that she was constructed
in Marblehead, Massachusetts.
Brenda Quant writes of this in her
essay on desire lines. Desire lines
evidence erosion as created by
human or other-animal footfall.
The slave ship Desire, Quant
writes, did not make her maiden
voyage with an empty belly. She
sailed from New England to the
West Indies laden with dried fish,
Boston rum, and Pequot Indians.
The Massachusetts and Connecticut
militias slaughtered great numbers
of Pequots. Of those who survived,
many of the women and children
were enslaved in New England, but
some of them were transported to the
British West Indies as slaves. #us it
was Native Americans rather than
Africans who were the first cargo on
the first American-built slave ship.
It made this voyage in 1637 and
returned seven months later with
cotton, tobacco, and enslaved
Africans from the British West
Indies. Per the record, the fate of
those Africans is unknown, other
than their being sold after alighting
in Boston. William Pierce, the
slaver who captained that slaver,
had exchanged the Pequot Indians
for those goods and people, as
was common practice during
those years, which comprised the
Pequot War. Marblehead’s prior
name was taken from its closest
river, Massebequash, which
ran between it and Salem. !e
Naumkeag people lived there,
of the Pawtucket federation.
Epidemics between 1615 and 19,
then 1633, dwindled the tribe.
!ey are thought to be smallpox,
though it is unknown for certain. I
have read that the remains of some
Naumkeags are kept in the town
hall. How does one distinguish
memorial from trophy? In 1684,
heirs of Nanepashemet, who
once governed the Pawtucket
federation, deeded their land
to the whites. This deed is also
on view. At some earlier point,
Massebequash was renamed
Marblehead, for the settlers had
mistaken the granite of the land
for marble. They claim the US
Navy was founded there, and
Marine Corps Aviation, though
those boasts have been disputed.
Marblehead now is a sleeper town,
with many residents commuting
to Boston, Lynn, and Salem for
work. Some New Englanders
summer there. On a map of the
town at present, I am unable to
locate the Massebequash River.

 

 

Sometimes there are no words or
the words simply are not the right
ones. Or sometimes the words
don’t match, or they jumble. It’s
okay, it’s alright, it’s all #ow. Flow,
flow, flow. This is what we do: flow.
Even when it appears arrhythmic
there’s flow. Such was the pace
of the day. We tried to recall
which way rivers move and then
I read that all rivers want to make
their ways into whatever seas are
nearest, and that some lakes, big
as they are, are in reality nothing
more or less than river bulges. The
rivers collecting and pooling onto
themselves, really navel-gazing
into a large puddle. I didn’t try to
fact-check when I read; I simply
ran with the sentence. The day
or days went on with these ideas.
We tried to remember, I read,
and then we played a little game,
trying to say the same word at the
same time. It’s mostly south that
rivers flow. Our mouths opened
and opened and eventually landed
at tide.

 

 

Sometimes there are no words. A
lake is such when a river has #own
where the land has been higher on
all sides. Rarely is land perfectly
flat. As such, an inclination to
southness. Always aiming for the
biggest basin—does all water wish
to contain salt? Merger is a process
and a practice. What distinguishes
instinct from pressure or pull? I
forgot about the rain, how the
rain fits in, and the underground
aquifers. !e water table is landed
liquid seeping up. Up and south.
Sometimes there are no words.

 

 

Some of us can be traced by how
we arrived—which way up or
down. Some of us don’t remember.
Simply can’t.

 

Imani Elizabeth Jackson is a poet making use of text, performance, and food. Her writings appear in Flag + VoidHOLDTriple CanopyApogee, and elsewhere, and she has been an artist-in-residence at F4F, Antenna/Paper Machine (with S*an D. Henry-Smith), and ACRE. Imani is also a member of the Poetry Project’s editorial collective and co-organizes the Chicago Art Book Fair.

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