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Editor contratiempo

El fundamentalismo religioso se abraza con las élites de poder económico

6 agosto, 2018

“Alerta, alerta, alerta que camina; la lucha feminista por América Latina”, gritamos y fuimos miles en las calles de San José, capital de Costa Rica. Con reivindicaciones feministas caminamos el pasado 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, para defender los derechos hasta ahora conquistados y exigir mejores condiciones laborales, equidad en los salarios, salud sexual y reproductiva y el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos.

La discusión sobre derechos humanos la vivimos todos los días desde que evangélicos y grupos fundamentalistas religiosos arreciaron en el ambiente electoral, tiñendo la política con discursos de discriminación y odio. Quienes vivimos aquí nos sacudimos sintiendo la amenaza fundamentalista ultraconservadora real.

El pasado 4 de febrero, Costa Rica despertó con resaca electoral ante los estrepitosos resultados de las elecciones presidenciales. Un periodista y predicador evangélico llamado Fabricio Alvarado, del Partido Restauración Nacional, se enfrentaría al candidato oficialista Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana. (Para cuando se publica este artículo ya sabremos los resultados de la segunda ronda, a realizarse el 1 de abril).

Sin embargo, no se trata sólo de la disputa por la presidencia, ya que en la Asamblea Legislativa, los partidos religiosos y de la derecha neoliberal arrasaron en estas elecciones. Así que desde ahí también continuará la escalada de la agenda religiosa dizque pro-vida y pro-familia, impulsada desde los púlpitos y en las voces vociferantes de pastores en todo el país.

Causas conservadoras aliadas con políticas económicas de derecha



Los grupos religiosos fundamentalistas se han aliado con las élites de poder político y económico de derecha en varias partes del continente, atrayendo nuevos votantes.

Por ejemplo, en Brasil la bancada legislativa evangélica es numerosa. Asimismo, el alcalde de Rio de Janeiro es el evangélico abiertamente homofóbico Marcelo Crivella, quien es sobrino de Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal Reino de Dios. Esta iglesia es un fuerte grupo económico, dueña de un imperio televisivo, TV Record. En Brasil el avance de los evangélicos se vincula históricamente al régimen militar (1964-1985), que les apoyó para neutralizar a la incómoda influencia de la iglesia católica, que impulsaba la teología de la liberación.
Colombia, un país definido en su Constitución Política como laico, también se enfrenta este año a una elección presidencial donde se debate qué es la familia y si dos personas del mismo sexo tienen derecho a casarse.

El comediante cristiano evangélico Jimmy Morales ganó la presidencia de Guatemala en el 2015 con sus principios de “la familia” y “el temor de Dios”. En días recientes viajó a Estados Unidos a un “desayuno de oración” y reuniones sobre temas de desarrollo donde abordará el Plan para la Alianza de la Prosperidad.

Y en Perú también se acrecienta la influencia política de la iglesia evangélica y se especula que para el 2021 ya estaría creado un partido político que participaría en las elecciones presidenciales y se llamaría Perú Nación Poderosa.

Mercantilizar a la masa imponiéndole una construcción de mundo



Laura Fuentes Belgrave, socióloga e investigadora de ciencias ecuménicas de la estatal Universidad Nacional, comentó que hoy estamos viendo los frutos del trabajo de las iglesias evangélicas durante más de 30 años en comunidades excluidas por las élites, “olvidadas, con precariedad educativa, laboral o situaciones de violencia”. Fuentes argumenta que “ahí la población ha encontrado un apoyo en las iglesias, que han cumplido un papel, no sólo en asuntos del más allá, sino del más acá, atendiendo necesidades de cuido, vivienda, preparación de líderes o esparcimiento”. Estas iglesias que operan en Costa Rica a menudo están conectadas con redes internacionales con recursos económicos.

Como explicó Óscar Jara, del Centro de Estudios y Publicaciones Alforja de Costa Rica y del Consejo de Educación Popular de América Latina y del Caribe (CEAAL), para impulsar precisamente las políticas neoliberales se ha recurrido a la manipulación ideológica y se han usado argumentos religiosos que lleguen a la sensibilidad de la mayoría de la gente. Así es como estos partidos han podido crecer en el espacio político de base neo-pentecostalista.

“El fundamentalismo te hace creer eso, que tienes una verdad que es absoluta y que en esa medida los sectores sociales, sobre todo los populares, en lugar de encontrar vías de ayuda mutua, de solidaridad y de políticas para las mayorías, están pensando en cerrarse hacia estos pequeños grupos, tratando de encontrar una identidad propia que termina enfrentándose a quien no piensa igual”, señaló Jara.

“El problema es que no es solamente una acción que se está haciendo desde el lado religioso, sino que al tener un espacio en la vida política formal, son partidos que logran tener un acceso a espacios de poder, sea en la Asamblea Legislativa o a nivel de Gobierno.
Precisamente van a reforzar la eliminación de esos derechos y eso va a significar una cada vez mayor imposición de este modelo neoliberal, todo barnizado con un discurso que en el fondo es pseudo-religioso, es pseudo-evangélico; no tiene nada que ver con el mensaje de cristianismo, ni el mensaje de amor, de paz, de Jesucristo, ni con la idea de comunidad que plantea el cristianismo, sino que va hacia fundamentos muy iluministas, que terminan aislando y capturando a la propia gente de esas comunidades hacia adentro, hacia sí mismas, a cerrarse y, por lo tanto, el mensaje evangélico va quedando totalmente transformado en un mensaje que en el fondo es de odio y de exclusión”, enfatizó Jara.

Gustavo Cabrera, coordinador del Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ), lo ve así: “A los grupos conservadores del planeta, antes les estorbaban los comunistas; pero ahora les estorban las autonomías, la autonomía de la voluntad porque quieren controlarte, controlar tu mente. Les amenazan la autonomía indígena, de las mujeres, universitaria, de la instituciones, municipales, etc. Quieren imponer la construcción de una identidad espiritual y para que usted no decida le inmovilizan la conciencia
“Y esos grupos fundamentalistas religiosos están ligados y apoyados por empresas transnacionales porque esto es un gran negocio, mercantilizar a esta masa a la que se le ha impuesto una construcción de mundo”, dijo Cabrera.

Se seguirá jodiendo a “los olvidados de la tierra”



El período más interesante es el que precisamente ha transcurrido entre el 4 de febrero y el 1 de abril, porque ha sido el momento en que se han reacomodado las fuerzas, han salido a la luz las adhesiones al candidato religioso Fabricio Alvarado, y en el que han emergido las élites de poder. El 6 de marzo Alvarado dio a conocer su equipo económico.

Esteban Arias, sociólogo y politólogo comentó sobre estas personas: “Este grupo de empresarios y tecnócratas monetaristas dogmáticos, muchos de ellos formuladores directos de un modelo de acumulación que ha propiciado la injusticia social (ergo la violencia, corrupción, etc.), siempre han representado los sectores más radicales de las élites poderosas del país”.

De esta manera, “por el perfil político-ideológico de su equipo económico, Restauración Nacional contradice las esperanzas y necesidades de la mayor parte de sus simpatizantes”, continúa Arias. “De ganar en abril, es probable que traicione de inmediato a su base electoral, con un dream team económico que profundice la estrategia neoliberal, con las políticas de desposesión que han hecho del país uno de los pocos donde la pobreza no decrece y la desigualdad social aumenta, en lugar de reducirse”. “Gran parte de los personajes que lo acompañarán han sido los gestores de una economía que ha contribuido a que los pobres y las zonas rurales costeras se mantengan en la exclusión y la marginalidad. Los “olvidados de la tierra” son los menos representados en las pretensiones político-económicas de Fabricio Alvarado”, afirmó Arias.

Los grupos económicos que están detrás de este sector creciente de fundamentalismo religioso son sólo una expresión de los grupos dominantes que han gestionado la política económica por décadas. Pero la mayoría de la gente está enfrascada únicamente en una discusión de “lo religioso y la política”, sin escarbar quiénes están moviendo los hilos de los títeres.

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