Introducción al Dossier: Medioambiente

Ilustración: Alynn Guerra

Con el anuncio de que Estados Unidos no suscribiría el Acuerdo de París, que busca el pacto entre los gobiernos de mantener el aumento de la temperatura por debajo de 2°C sobre los niveles preindustriales, y ante la respuesta desafiante de alcaldes y gobernadores de varios estados que mostraron compromiso en la búsqueda de energías renovables y en la implementación de políticas para regular la emisión de gases de invernadero, quedó ilustrada la fractura entre la política del presidente Trump y la mayoría de los ciudadanos de este país.

Ilustración: Alynn Guerra

Trump, quien en 2012 proclamaba en twitter que el concepto de calentamiento global fue creado por los chinos a fin de hacer la manufactura de Estados Unidos no competitiva, cultivó gran parte de su electorado en las regiones que viven de la minería de carbón, un sector muy golpeado por la pérdida de empleos, y ante ellos ratificó que traería de vuelta la actividad económica. Esto en un momento en que la ola de los “empleos verdes”  y las tecnologías autosustentables incrementan mercados y se vuelven más asequibles.

Una pregunta crucial es quién tiene el poder para instrumentar las políticas del medio ambiente: los gobiernos, las compañías de combustibles fósiles o la gente. La respuesta a esta pregunta se vuelve apremiante, pues un reporte conjunto de NASA y National Oceanic and Atmospheric Administration mostró que 2016 fue oficialmente el año más caluroso de que se tenga registro. El impacto de la actividad humana en el medio ambiente tiene inevitablemente un componente político. En un editorial publicado en Harper’s en diciembre de 2015, poco antes de comenzar la Conferencia de París, Rebecca Solnit escribe: “Las compañías petroleras han ejercido un enorme poder global desde el ascenso de Standard Oil en los Estados Unidos y British Petroleum en el Reino Unido. Su equivalente moderno puede verse en el plan de Charles y David Koch [presidente y vicepresidente del conglomerado de hidrocarburos Koch] de recaudar 750 millones de dólares durante las próximas elecciones presidenciales [en nov. de 2016], o los aproximadamente 153 millones de dólares que las compañías de hidrocarburos, sindicatos y grupos políticos gastaron en 2012 en anuncios en la televisión nacional para promover combustibles fósiles. Dicho gasto es una razón por la que Estados Unidos ha hecho tan poco en los casi treinta años que el mundo ha venido contemplando la amenaza de un cambio climático creado por el hombre.”

En su editorial, Solnit hace referencia a las fuentes alternas de energía y vislumbra un escenario de distribución horizontal; una red que, al establecer paneles de energía solar en cada edificio y cada hogar, convierte a los consumidores en productores, rompiendo así el modelo centralizado de generación de energía que tanto poder ha dado a las corporaciones. Una red inteligente donde cada nodo participa en la generación e intercambio de energía y la satisfacción de otras necesidades es una imagen de la urbe casi utópica pero factible a fin de cuentas. El activismo ha sido una vía de participación ciudadana que nos ayuda a ensayar formas de autogestión. Este dossier de contratiempo abre sus páginas nuevamente al Social Justice News Nexus fellowship, una iniciativa de la Escuela Medill de Periodismo de la Universidad Northwestern que se encuentra bajo la dirección de Kari Lydersen; las historias fueron realizadas por algunos de los periodistas seleccionados a participar en su ciclo 4, enfocado en la justicia ambiental y energética en el área de Chicago.

Los temas que presentamos se centran en asuntos inmediatos. Estos periodistas exploran diferentes problemas de su comunidad relacionados con el medio ambiente, escuchan a los vecinos, hablan con los líderes, investigan y traen a los lectores un panorama amplio del activismo medioambiental, las energías renovables, no en lo abstracto sino aquí mismo, en el barrio.


Introducción a cargo de Stephanie Manríquez y Julio Rangel, miembros del consejo editorial de contratiempo.

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