Vinilos, fusiones y mentes creativas

sonoramaChicago tiene un larga historia de inmigración latinoamericana y, por ende, una larga relación con la música del subcontinente. Retrocediendo a los años 60, la música latinoamericana comenzó a llegar a esta ciudad en pacas de vinilo. El disco se importaba junto a otros productos provenientes de Latinoamérica. Distribuidoras como Miami Records Distributing Corp., se encargaron de surtir a pequeños negocios locales como joyerías, mueblerías, de abarrotes y tiendas de música, discotecas, de LPs de música texana, cumbias colombianas, salsa, música popular latinoamericana, música chicana – polkas, norteñas, soul, funk y rock.

El boom musical despertó la competitividad entre negocios. Se produjeron recopilaciones interesantes de bailes tropicales y música del momento, que despertaban la nostalgia del inmigrante. Había ediciones especiales mandadas a imprimir con el fin de atraer más clientela a sus establecimientos, por ejemplo Emerald Jewelry, una joyería que se ubicaba en la calle Devon, que produjo la recopilación de música colombiana titulada Canciones de mi tierra.

Cuando el formato vinilo fue sustituido por el digital, la pregunta que muchos se hicieron fue: ¿Cuál fue el destino de aquellos viejos discos? ¿Dónde se encuentran aquellas grandes colecciones? Chicago ha sido siempre un punto de distribución clave en el Medio Oeste ya que a través de la ciudad se manejaban las órdenes de distribución comercial de música, y hasta de rockolas, para las comunidades latinas residentes en la región.

Y es precisamente en la ciudad donde (((SONORAMA))) Chicago, un colectivo de tres buscadores y coleccionistas de música en vinil (Charly García, Eddie Baca y Marlowe Baca) se dieron a la tarea de recopilar aquellos sonidos latinos de antaño, de los años 1960 y 1970 principalmente. A través de este medio han podido revivir y construir un lado único de la historia de la comunidad latina en Chicago.

Sus adquisiciones sacan a flote una geografía explicita; algunos de los discos encontrados por (((SONORAMA)))  en tiendas de segunda, ventas de garaje o mercados de pulgas, cuentan con sellos de los distribuidores, con etiquetas – nombre, dirección, teléfono – de las tiendas de donde provenían. Discoteca Cortez Ibáñez, mueblería ubicada en la Villita; Gem Electronic Service y Discoteca La Guadalupana, ambos en Pilsen; y Viva la música, tienda de discos en Cicero. Mientras que otros remiten a estaciones de radio locales ya desaparecidas, mediante marcas o sencillos promocionales; WOJO, WRTE, WCYC, entre muchas otras.

El compromiso que asume (((SONORAMA))), a partir de la formación oficial de este colectivo en el 2010, es el de revivir la música latinoamericana vintage en vinilo porque, como ellos dicen, “El disco es cultura” –lema y/o leyenda que se encontraba en casi todos los discos provenientes de Latinoamérica desde los años 60 hasta los 80 del siglo pasado. Ellos comparten sus descubrimientos, conocimientos e información por medio de su blog, podcasts o mixtapes, en eventos culturales, galerías, exhibiciones, en algunas tocadas, pero sobre todo en cualquier lugar donde se disfrute de la música, incluyendo el Museo de Arte Contemporáneo.

Afortunadamente, los (((SONORAMA))) no son los únicos en Chicago que cuentan con la misión de revisitar los sonidos vintage latinoamericanos; aunque sí, son los únicos musicólogos y coleccionistas latinos de vinilo en la ciudad que se enfocan en la preservación y el registro. Existen otras modalidades, a partir de que estos ritmos se hayan convertido en tema de interés, entre ellas la transformación y formación de agrupaciones como Los Vicios de Papá, Esso Afrojam Funkbeat! y Dos Santos Anti-Beat Orquesta. 

Dos Santos Anti-Beat Orquesta es una banda local que hizo su debut en 2013 y está integrada por Alex Chávez, Irekani Ferreyra, Peter “Maestro” Vale, Daniel Villareal-Carillo y Jaime Garza. Los antecedentes de sus integrantes van desde el son jarocho y la música tropical hasta el rock y lo afro-caribeño, marcando una pauta a la nueva oleada de músicos latinos en Chicago. Su disciplina musical, los ritmos latinos funk, garage, psicodélicos, cumbias, fusión y rock, así como la apreciación y valoración de los mismos, son parte de las similitudes que tienen con (((SONORAMA))).

A razón de esto se fusionan ambos proyectos para dar paso a la colaboración; mientras que Dos Santos decide lanzar su álbum completo en versión digital y en formato compact disc, (((SONORAMA))) decide iniciarse como disquera con Sonorama Discos. En el 2015, el producto fue una retrospectiva física hacia la música, un vinilo 7”, 45RPM, de color amarillo y edición limitada a 500 copias con los dos primeros sencillos de Dos Santos, Corre Caballo y Roberto’s Lament.

Chicago ha acogido calurosamente ambos proyectos. Y es que el profesionalismo, la entrega y el entusiasmo se reflejan en tan delicada pieza. Basta escuchar bajo una aguja las guitarras hipnóticas – efectos de delay y sonidos progresivos – de un afro-latin-funk, la rítmica bailable, alegre y contagiosa de sus congas, y la psicodelia de un órgano vintage Hammond, en Corre Caballo. El lado B nos traslada a los ritmos obscuros, funk-soul, de los Ángeles Negros y que en combinación de órgano y las percusiones hacen que la balada Roberto’s Lament se convierta en un tema con transiciones pasivas a una ascendencia en ritmos para crear un clímax estruendoso y culminando en la suavidad de un tema único.

No es casualidad que Dos Santos Anti-Beat Orquesta y (((SONORAMA))) se hayan encontrado en el camino porque inconscientemente estos latinos son mentes creativas que tienen como finalidad difundir una cultura musical atípica de sus orígenes, y a demás están Hechos en Chicago.

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Stephanie Manríquez, escritora mexicana y productora de medios auditivos, reside en el área de Chicago. Es parte del consejo editorial de contratiempo

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