Words with gods: Entrevista con Guillermo Arriaga y Lucas Akoskin

Cortesía de Words With Gods

Cortesía de Words With Gods

Ciertos temas no se tratan en la mesa: religión, sexo, política y drogas. Pero si no se habla de ellos, entonces la conversación se puede llevar a otro espacio como la pantalla. Esta fue la idea del escritor y cineasta mexicano Guillermo Arriaga: la de captar estas conversaciones por la vía del cortometraje, en cuatro entregas temáticas.

La primera entrega, que explora la relación entre cultura y religión, es una colección de nueve cortos, coordinada por Arriaga, curada por el escritor peruano y premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, y musicalizada por Peter Gabriel.

La colección, titulada Words With Gods, que explora cómo el ser humano se comunica con sus dioses en la espiritualidad aborigen, el catolicismo, el islam, el judaísmo, el budismo sintoísta, el cristianismo ortodoxo, la fe umbanda, el hinduismo y el ateísmo, fue uno de los platos fuertes del 50 Festival Internacional de Cine de Chicago a donde el propio Arriaga, y el productor Lucas Akoskin acudieron para la premiére americana. Contratiempo conversó con ambos.

A destacar de Words with Gods que sus cortometrajes cuentan con la dirección de cineastas renombrados, ¿cierto?

Guillermo Arriaga: Creo que tenemos a los mejores directores del mundo, sin lugar a dudas. Tenemos a un doble ganador de la Palma de Oro, como Emir Kusturica; a uno de los reyes del cine de terror, como es Hideo Nakata; a nominados al Óscar, como Héctor Babenco y Mira Nair;  a ganadores de Venecia, como Álex de la Iglesia, etcétera.

Y el director israelí Amos Gitai…

GA: Amos Gitai ha ganado tres veces el premio del jurado en Cannes. Ahora en Venecia, él tenía otra película en competencia. De la Iglesia también. Amos Gitai es uno de los mejores directores del mundo hoy día.

Muy interesante su pieza, con ese plano-secuencia de una sola toma…

Lucas Akoskin: …con como 300 actores, con lluvia, animales, fuego, un coro. Todo sin cortar.

¿Cómo surge el concepto?

GA: El concepto surge como necesidad de tener un compromiso como cineastas. Tenemos un compromiso de incidir de alguna manera, si bien no en las respuestas, sí en las preguntas. La gente se formula preguntas después de ver esta película, y esa, creo, es la función del arte. En sí este es un proyecto más ambicioso que se llama The Heartbeat of the World, que serán películas sobre los cuatro temas de los que no se debe hablar en la mesa: religión, sexo, política y sustancias. En Brasil me dijeron agrega el futbol (risas). Pero creo que debemos hablar de estos temas sin pelearnos. El lema de Words with Gods es: It’s time to know each other; es tiempo de conocernos, tiempo de saber quién es el otro. Y cuando la gente ve la película, te das cuenta de que las preocupaciones que se tienen en un lugar del mundo, son exactamente las mismas que yo tengo en otro lugar del mundo. Por ejemplo, el corto brasileño habla de cómo la religión ayuda a superar la muerte de un hijo, y el corto japonés habla de la necesidad de cómo una religión puede ayudar a aliviar la muerte de los seres queridos. Y así vamos viendo que somos más parecidos de lo que suponemos y así vamos abriendo una puerta al diálogo. De ahí surge la idea, de la necesidad de abrir puertas al diálogo para hacer un poco mejor este mundo. Esa es nuestra contribución como cineastas.

Hay un abanico que cubre, no todas las religiones pero sí las mayores. Comentábamos antes que una de las visiones que no está ahí es la del protestantismo americano, especialmente la vertiente más actual que es más radical en su visión, pero que finalmente le ofrece mucha esperanza a un montón de gente. ¿Fue una decisión específica no ir por ahí, o no ir por el tema de la indiferencia, que no es lo mismo que el ateísmo?

GA: Bueno, buscábamos primeramente directores que tuvieran un prestigio y luego, no todos los directores quieren hablar de la religión; no fue fácil. Por ejemplo, muchos directores protestantes que les decíamos, decían no.

LA: O hubieron casos de directores que son 100% judíos, más que un rabino, y éstos decían no, yo no soy judío. O sea, sí se identifican con la religión, pero no es algo de lo que quieren hablar.

Y todos los directores con los que hablaron obviamente se identifican con la religión de la que hablan…

GA: Esa era una de las condiciones. O que fueran creyentes o que culturalmente fueran muy cercanos. Por ejemplo Héctor Babenco: él es judío, no practicante, pero lleva viviendo 50 años en Brasil, ha hecho documentales sobre umbanda y sus mejores amigos son umbanda. Conoce y sabe de lo que está hablando. No queremos visiones foráneas; no queremos un mexicano católico hablando de islam. Sí le propusimos a directores americanos hablar del protestantismo, pero dijeron: yo no lo voy a hacer. Tampoco puedes forzar a nadie. Tratamos de buscar a alguien para hablar de religiones africanas, pero no se pudo.

LA: Tuvimos también un dilema con Mira Nair que ella vive la mitad del año en Uganda y la otra mitad en India. Entonces, dependiendo de donde ella iba a estar, su película iba a hablar de África o de la India. Y las dos eran muy importantes, pero al final se dio que ella iba a estar en Mumbai y era mucho más fácil hacer la producción ahí. También buscamos gente relacionada con religiones más contemporáneas, como la cienciología, pero eso resultaba mucho más delicado, porque el que está adentro no puede hablar de lo que pasa y el que se fue tiene miedo de hablar de la iglesia, por sus muchas reglas al respecto.

GA: Y también, volviendo al ejemplo de Babenco, me dice: vamos a hablar de estas nuevas iglesias que hay en Brasil

Las mega-iglesias…

GA: Exacto, pero ya hablamos de catolicismo, ya hablamos de cristianos ortodoxos, y no quisiera hacer un énfasis en el cristianismo. Hablar más de Jesucristo iba a ser una orientación más cargada hacia una sola vertiente.

¿Y conseguir un director cubano para hablar de la santería y las religiones africanas?

GA: Pues no hay ahora un director cubano de la talla de lo que buscamos, directores que tuvieran un peso en la cinematografía mundial. Hay gente que me dice, ¿por qué no hablas de esto? Pues porque no hay un director que, yo por lo menos, le tenga un gran respeto y además pueda hablar de ello.

LA: El más joven en carrera es Warwick Thornton, el australiano, que fue un desafío también, porque había que encontrar a alguien que fuera aborigen y que fuera reconocido mundialmente. Warwick ganó la Cámara de Oro en Cannes, y además es aborigen y vive en medio de una comunidad aborigen; quizás es el más joven del grupo, pero brinda una mirada muy honesta.

Muchas de las historias son vistas desde el punto de vista de los hombres. Está la perspectiva de la mujer en la australiana, pero en general casi todos los personajes son hombres. ¿Pareciera que la religión es un tema más bien masculino?

GA: Bueno, la verdad no nos pusimos a pensar en feminismo. Simplemente respetamos la perspectiva de cada director; no era una línea la igualdad de géneros, sino la perspectiva que cada quien tuviera. Invitamos a muchas mujeres a participar, pero algunas se nos rajaron a la mitad del concepto. Susanne Bier iba a dirigir judaísmo y al final dijo que no. Andrea Arnold, en fin, buscamos muchas mujeres.

LA: Y claro, hay que considerar que todos estos son directores que además tienen ya sus largometrajes en los que están trabajando y esto lo tenían que involucrar en una franja de tiempo que no afectara el resto de su trabajo, así que por eso también mucha gente con la que hablamos inicialmente no pudo participar.

GA: Obviamente queremos mujeres en el proyecto, pero también, no hay muchas mujeres que tengan este peso que estamos hablando. Buscamos a Sofia Coppola, pero ella dijo: yo de religión no quiero hablar (risas). De hecho, la mayor parte de la gente me decía: a esto no, pero invítame a sexo (más risas).

¿Pueden los directores elegir su tema?

LA: Pues más que nada se trata de disponibilidad de tiempo. Tenemos directores que iban a participar en Words with Gods que al final no pudieron, por contratos actuales, pero que van a participar en la siguiente.

Las siguientes etapas, ¿cómo van?

GA: Estamos buscando financiamiento para sexo. Que por cierto, quiero aclarar que sexo no es una película erótica. Vamos a hablar de temas que creemos son importantes que hablemos, por ejemplo el trato de blancas, el aborto, el matrimonio gay.

LA: Para las cuales ya tenemos como la mitad de los directores, aunque aún no podemos revelar sus nombres.

¿Qué es lo que atrae, qué hace que estas grandes figuras les digan a ustedes: voy?

GA: Primero que nada, muchos de ellos son amigos. Luego, afortunadamente, el trabajo previo ayuda a que crean en el proyecto; cuando yo les hablo, como colegas, cuando explicamos que aquí no tratamos de hacer proselitismo, entonces se interesan.

LA: Y es el interés por contribuir al mundo, a la sociedad.

GA: El primero en subir a bordo fue Emir Kusturica, quien cuando hablé con él me dijo: esto se tiene que hacer. Luego entonces, ya con su nombre ahí, resultó mucho más fácil convencer a los demás.

Entonces son las cuatro películas…

GA: Words with Gods es religión; Encounters, sexo; Polis, política; e Into the Bloodstream, sustancias.

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Andrea Ojeda, mexicana, es integrante del consejo editorial de contratiempo

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