Los retornados: Una exploración lingüística y educativa de la juventud transnacional

Estados Unidos ha sido un país de inmigrantes desde su inicio. Ya desde los años 70’s los investigadores académicos estudiaban el tema de la integración de los niños que llegan al colegio sin saber inglés. Hoy en día, le toca estudiar este tema a algunos países que anteriormente más bien enviaban (y no recibían) migrantes. Tal es el caso de México, lo que curiosamente, poca gente sospecha (véase el artículo del New York Times publicado el 23 septiembre 2013). Según el Pew Hispanic Center, entre 2005 y 2010 unos 1.4 millones de mexicanos llegaron a Estados Unidos, pero en ese mismo período, otros tantos regresaron a México. Cuando una familia regresa a México con hijos criados totalmente (o casi totalmente) en EE.UU., estos últimos vienen siendo inmigrantes al país de sus padres. Su integración escolar y social presenta un sinnúmero de desafíos burocráticos, culturales y lingüísticos (Zúñiga et al 2008).

Oaxaca, el cuarto estado con mayor emigración a EE.UU. después de Guanajuato, Michoacán, y Chiapas (Encuesta de Migración en la Frontera Norte de México, 2009), es un contexto de particular interés cuando examinamos los temas relativos a la juventud transnacional. Durante el año escolar 2011-2012, empecé una serie de entrevistas en español y en inglés con 20 jóvenes “transnacionales” que se criaron en varias partes de EE.UU. y que llegaron a México entre los 13 y los 17 años de edad. En mis análisis preliminares, me enfoqué en sus experiencias escolares y sociales y también en su dominio de ambos idiomas, y en cómo se relaciona esto con su identidad como transnacionales o “retornados” – palabra que comúnmente se aplica a estos jóvenes pero que no les queda del todo a los que terminan en México sin jamás antes haber pisado territorio mexicano.

Conviene un poco de contexto lingüístico. Cuando vivían en Estados Unidos, estos jóvenes eran hispanohablantes “de herencia”, o sea, el término que se utiliza en el campo educativo para referirse a los que se crían en EE.UU. con familias que hablan un idioma que no es el inglés. Hay cada vez más cursos de español adaptados especialmente a las destrezas y necesidades lingüísticas de los hablantes de herencia, cuyo inglés suele ser más fuerte que su español. Lo curioso es que, una vez en México (sobre todo si llegan antes de los 11 años) muchos se vuelven hablantes de herencia del inglés – es decir, su inglés corre el riesgo de atrofiarse mientras su español se fortalece.

En mis conversaciones con estos jóvenes, hablamos de por qué decidieron regresar los padres a Oaxaca, cómo fue la experiencia de integración a la escuela, cómo han sido sus interacciones con los maestros y compañeros de curso, etc. Todavía estoy en el proceso de analizar las entrevistas, pero están surgiendo varios temas: Primero, que se sienten en desventaja porque no están al nivel lingüístico o cultural de sus compañeros criados en México. Muchos dicen que quisieran que sus profesores entendieran las dificultades lingüísticas que encaran, y algunos añoran a los maestros hispanohablantes en California que les habían ayudado en su transición cuando recién llegaron al sistema escolar estadounidense. Segundo, que en las clases de inglés, en lugar de sentirse respetados por su dominio del idioma, los marginalizan. Aunque no entrevisté a los maestros para constatarlo, es probable que la marginalización surja de la inseguridad que sienten esos maestros respecto de su propio dominio del inglés, comparado con el muy avanzado inglés adquirido en Estados Unidos por estos estudiantes, nivel que dicho sea de paso, temen perder. Afortunadamente, el 99% mantiene el contacto con sus amistades en Estados Unidos vía Facebook (en inglés) y hablan inglés con otros compañeros retornados y con sus hermanos. Todos mencionaron los beneficios de saber inglés y algunos dijeron que querían ser maestros de inglés en el futuro para “ayudar a niños como yo”.

El Programa Binacional de Educación Migrante, PROBEM es parte de la Dirección General de Relaciones Exteriores y tiene la misión de fomentar la educación binacional, pero lo hacen es ayudar a los mexicanos en EE.UU. Nadie parece prestar atención profesional a estos chicos retornados, con contadas excepciones. La Secretaría de Educación Pública de México encargó y publicó el libro Alumnos transnacionales: las escuelas mexicanas frente a la globalización, por ejemplo, cuya información se derivó de cuestionarios que respondieron más de 24,000 estudiantes en los estados de Zacatecas y Nuevo León, de los cuales 632 habían tenido experiencia escolar en EE.UU. o habían nacido aquí, y de más de 125 entrevistas a estudiantes transnacionales y sus profesores. El estudio considera la edad y género del estudiante, como también la duración y el nivel académico de su experiencia escolar, como también variables biográficas, logros y actitudes, tales como dominio del inglés, aspiraciones académicas y opinión de las escuelas estadounidenses y mexicanas. También se toman en consideración variables como la participación de familiares en migración internacional, y el nivel de concienciación de los maestros sobre los estudiantes transnacionales. El libro también describe gestiones preliminares de adaptación del currículo de magisterio en México en este sentido.

En el segmento de Myles Estey publicado el 8 de enero de 2013 en PRI The World, sobre la adaptación de los maestros mexicanos a este fenómeno, Roberto Castañeda, director del Instituto de Migrantes de Zacatecas, dice que de los 13,000 niños que vivían en Estados Unidos y se han integrado el sistema escolar de ese estado, casi todos lo han hecho con dificultades. No hay programas nacionales que atiendan las necesidades de estos estudiantes, y Castañeda dice que para comprender las clases, traducen mentalmente, y esto hace que el aprendizaje sea lento. Se está implementando un proyecto piloto pionero que familiariza a los profesores mexicanos con el inglés. Aunque no todos están de acuerdo, sus proponentes piensan que las clases de inglés son críticas para los profesores. Castañeda cree que el proyecto piloto es más que aprender inglés: Representa un esfuerzo por ayudar a los niños nacidos en Estados Unidos se sientan mejor recibidos en México y sintonizar sus profesores a que sus alumnos están entre dos mundos.

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Nota: Para más información sobre este importante tema, esté al tanto de próximos números de contratiempo

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Kim Potowski es profesora asociada de lingüística hispana en la Universidad de Illinois en Chicago. Su campo de investigación se enfoca en el español en Estados Unidos. Es directora editorial ejecutiva de la revista académica Spanish in Context. Recientemente editó Language diversity in the USA (Cambridge University Press) y Bilingual youth: Spanish in English-speaking societies (coedición; John Benjamins). Residió en Oaxaca gracias a una beca Fulbright.

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Comentarios

  1. Juan Calduch dice:

    Excelente artículo, muy original. Me gustaría ver cómo reciben Colombia, Ecuador a los papás que regresan a su país natal con hijos nacidos en España, hablando con la zeta, el jo tío, ostia, mogollón, un español empobrecido con respecto al de sus compañeros nacionales. Latinoamérica ha enriquecido a la lengua española, mientras que el sistema educativo español la empobrece. Da gusto ver a niños hispanos que viven en España hablando con una corrección infinitamente superior a la de sus colegas españoles. Muchas gracias prof. Potowski, enhorabuena por su trabajo.

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