En busca del significado del arte en la sociedad contemporánea

El resultado de una sociedad moderna, cambiante y abrumadora ha estimulado a artistas a buscar nuevas maneras y medios de expresión. Se violan convenciones que alguna vez fueron consideradas fundamentales para el arte, por lo que el trabajo de estos artistas arroja diversas interrogantes: ¿Es arte aquél que no se encuentra en un pedestal o colgado de alguna pared? ¿Y si no es realizado por una mano humana? ¿Si no es un producto de un momento de inspiración? ¿O si no es duradero?
La audiencia espera evaluar trabajos totalmente a través de su sentido visual, o aquel arte que le sea familiar; trabajos que no requieran explicación de la intención del artista, su punto de vista o su ambiente social. Causa confusión poder absorber arte producido con materiales comunes para la vida cotidiana: ropajes viejos, flores, tierra, sangre menstrual, cajas de cartón, productos de consumo provenientes de tiendas de autoservicios, muñecas usadas, el propio cuerpo del artista. Algunas personas tal vez no se interesen especialmente en esos trabajos, ni los clasifiquen como arte; o tal vez asuman que son hechos para — y sólo accesibles a — una audiencia elitista.
Según Linda Weintraub, en su libro Art on the Edge and Over (Art Insights, 1997), los artistas de hoy enfatizan más en las temáticas y eliminan la distinción de movimientos por estilo – el tema es típicamente la fuerza generativa que enciende el deseo de un artista por crear.  Con frecuencia inventan herramientas nuevas, adecuadas a su tarea de comunicar sus temas, superando no solo los estilos convencionales de expresión sino también los métodos tradicionales de la producción del arte e introducen nuevos materiales para la fabricación, nuevos procesos de creación y nuevas maneras de presentación.

Tecno-chamanismo: La magia de los códigos duraderos y los valores efímeros

Despertar ilusiones ópticas por medio de la animación (2D, 2.5D, 4D) y el video mapping, es invocar a las artes oscuras con conjuros procesados mediante nuevas tecnologías, el tecno-chamanismo. El tecno-chamanismo se definiría como el uso de símbolos y códigos para generar magia, trucos que se descifran en montajes vivos y frecuencias no sólo para impresionar a la gente, sino para cambiar la perspectiva del espectador y dirigirla hacia fenómenos fugaces como pieza artística. Telekinetic Media Lab, estudio de producción y experimentación con tecnología de usuario común, con sede en la Ciudad de México, ha generado y desarrollado este concepto; recientemente aplicado en un edificio histórico de Yokohama, Japón. La producción “Baktun” (2012) se basó en la cultura maya, y narraba visiones sobre dualidad, el carácter cíclico del universo, y la durabilidad de la vida; aludía también a una máquina del tiempo que se acelera para la renovación del cosmos y el despertar del ser humano con una mayor integración y conciencia.
El mapping arquitectónico o animación 4D es la reproducción del espacio en tercera dimensión, modificándolo de la manera más realista posible, a fin de crear una alteración del espacio; las sombras (imágenes) son calculadas por la computadora, generando movimientos reales: una ilusión de objetos interactuando con el espacio arquitectónico, entrando y saliendo de los muros alterados. Batkun es una representación clara del tecno-chamanismo, donde se usan códigos para crear una narrativa de principio a fin en un formato corto, utilizando la caracterización de personajes: animación y audio impregnado en un espacio arquitectónico.
¿Es acaso este mapping la nueva técnica mural? Telekinetic Media Lab manejó en Batkun cuestiones prehispánicas como lo hacían los grandes muralistas. Según Cristian Cárdenas, fundador de este laboratorio, aunque es complicado hablar de raíces por el rechazo a las cuestiones de origen de las nuevas generaciones, o por algunos nichos socioculturales, es importante retomar estos aspectos culturales bajo un nuevo contexto de producción, creación y presentación. Cárdenas resalta que los grandes frescos se hicieron bajo el uso de la tecnología mas innovadora de su era, la perspectiva curva, la pintura de coche, colores, temáticas, cálculo y geometría avanzada. El mural como el mapping es un arte duradero, aunque el mapping no deje rastro en la estructura arquitectónica una vez terminada la producción y montaje; al contrario, perdura por su valor efímero, el valor de un solo momento. La interacción es momentánea con el espacio y el público, se vive la pieza como un fenómeno astrológico fugitivo que perdura en la memoria del espectador, capturado en códigos que deambulan infinitamente por el ciberespacio.

El oráculo de la tortilla: Los poderes del maíz

Las sociedades a lo largo del tiempo han buscado una fuente de seguridad y protección en sus vidas. Estos acercamientos se arraigan en lo sagrado, en lo eterno, y en decretos marcados por la supremacía de los dioses. El comportamiento social está regido por rituales inviolables. La fe se pone en la potencia de la oración. La gente busca una garantía de paz y tranquilidad solicitando bendiciones de seres benévolos, complaciendo a dioses enojados o persuadiendo intervenciones de los espíritus ancestrales.
El trabajo de algunos artistas contemporáneos esta diseñado para curar el espíritu, para disolver la dualidad entre la humanidad y la naturaleza, para proteger a la comunidad contra el mal, para suministrar conocimiento y para servir como conducto entre los mundos divinos y profanos. Jorge Rojas, artista de performance mexicano, radicado en Utah, ha experimentado el esfuerzo humano por la creencia mediante su “Tortilla Oracle” y “Hombres de Maíz”.
Bajo una rigurosa investigación sobre el maíz, Rojas conectó a todas las tribus de las Américas, su validez en las nuevas culturas y su integración en la arquitectura, en la literatura y en las ciencias: los chamanes aztecas y mayas hacían uso de este elemento. Este  acto performance, es un pieza individual y única para cada participante invitado a hacer una tortilla en un comal ante un altar y su chamán (el lector de tortillas); el ritual es tan certero hasta donde la gente lo permita, dudando, jugando o llorando. Un objeto denominado tortilla es el elemento que permite interactuar al participante y al ejecutante. El mérito artístico prevaleciente no es el del lector de tortillas como ejecutante del acto, sino el dar algo a su participante; la pieza artística provee testimonios vividos en forma de concientización, una cuestión inmaterial que solo puede ser experimentada.
La insistencia de Rojas con el maíz produjo una pieza colectiva, basada en el libro Hombres de maíz de Miguel Ángel Asturias. La finalidad sigue siendo la concientización pero esta vez de lo genético, con el público como eje central. Rojas invitó a la gente a participar creando pequeños hombres de masa de maíz, y situándolos alrededor de una mandala creada con los distintos colores del maíz, generando así un sitio sagrado autóctono para meditación, y añadiendo una cortina de hojas secas escritas con sueños y pensamientos de la gente.

My Space: La red social no virtual

Citando una vez más a Weintraub, los artistas contemporáneos son pioneros, los primeros en reaccionar al impacto de los medios, los desastres naturales, la inestabilidad de los roles de género, la proliferación de la información, la inversión del tiempo, y la decodificación de la vida. El tema, por lo tanto, pone la base para las desviaciones de las normas artísticas que están en conflicto entre los espectadores de arte de nuestros días.
En el 2008, Jorge Rojas puso a prueba los límites de la interacción con su serie My Space, un diálogo en torno a una misma mesa entre el mundo virtual y el físico. Las generaciones actuales viven mayoritariamente en el ciberespacio; en ocasiones crean una segunda vida, avatares, una vida intangible, exponiendo personalidades exageradas o inventadas de sí mismos. Las redes sociales han provocado exhibicionismo y voyeurismo en la gente. La serie My Space, que se llevó a cabo en distintas ciudades de Estados Unidos (Chicago, Nueva York y Miami) y México (Guadalajara), no es más que un juego de palabras de esta casi extinta página social, y un experimento con performance en vivo a través de la red.
Rojas invitó al público a entrar o interactuar en el espacio físico y mediante webcams creo una audiencia virtual en la red que observaba cada movimiento; después esta misma audiencia se incorporó a la pieza, mediante chats y comentarios. El primer performance de esta serie se realizó en la Guadalajara en la vitrina frontal del Ex Convento del Carmen. Erradicar la exclusividad de espacios lo hizo un espacio propio – un estudio en el cual habitó durante los horarios de tal museo – e invitó a gente, que comúnmente no se atreve a entrar a un museo o galería por temor a no encontrar o comprender el significado del arte, a convivir. En esta cápsula se celebraba la interacción física, la gente llegaba y platicaba con los espectadores en línea que observaban alrededor del mundo.
Pero el performance más significativo de esta serie fue el realizado en Diáspora Vibe Gallery en Miami. Rojas construyó una caja de cartón con ventanillas de distintas proporciones, e introdujo las cámaras para el live streaming con la meta de mantenerlas encendidas. La duración de esta pieza sería de 7 días completos. Rojas vivió, comió, durmió e interactuó en este mismo sitio con la audiencia física y virtual.
Al espectador físico se le despierta un nivel de curiosidad al observar a una persona dentro de un espacio cerrado; algunos se atrevieron a comunicarse a base de formas antiguas o clásicas por medio de cada ventanilla, que tenían diferentes modos de interacción: un timbre, un chat hole (donde sólo su boca se asomaría para conversar), un buzón (para que la gente pudiera dejar recados escritos), un hoyo para saludar de mano, una puerta (sólo en ocasiones alguien se atrevió a entrar), o intercambiando comida por arte. En cambio la curiosidad de la audiencia en línea permaneció pendiente de movimientos cotidianos como el verlo dormir por horas.
Es relevante mencionar que la audiencia de hoy requiere de elementos táctiles, sonoros e inclusive con olor, porque quiere despertar sus elementos sensoriales en una pieza, que el arte vibre en un instante permanente; tienen el deseo de crear una relación directa con los artistas, su naturaleza, e inclusive consigo mismos.

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Stephanie Manríquez es una espectadora y aficionada del arte contemporáneo. Escritora y productora radial, mexicana, residenciada en Chicago. Directora Ejecutiva del Festival de Música Electrónica Latina (FMEL). Es parte del consejo editorial de contratiempo

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Comentarios

  1. Me gusta como analisas la historia conteporanea.
    Quiero compartir contigo algo del pasado
    pero que ha sido no entendido o sensillamente mal interpretado
    Ahi te lo dejo y por favor dime que haz pensado
    http://significadodesdelafundaciondelmundo.blogspot.com/

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