José Francisco Salgado: Curiosidad y asombro por el universo

José Francisco Salgado, astrónomo y artista visual nacido en Puerto Rico, utiliza el arte para conectarnos ingeniosamente con la ciencia. El 31 de julio se presentó en el festival de Ravinia, a las 8:00 pm, acompañando a la Orquesta Sinfónica de Chicago, con uno de sus más interesantes trabajos, la película sinfónica Gustav Holst’s The Planets, en donde imágenes espectaculares del universo se mueven al ritmo de la suite compuesta en 1917 por Holst.

¿Cómo te diste cuenta que querías ser astrónomo?
En tercer grado encontré un libro que era de mi papá, sobre el primer hombre en la Luna, que despertó en mí el interés por el espacio. Ya en séptimo grado leí un libro que hablaba de la astronomía. Con ese segundo libro comienzo a averiguar más. Estudie Física en la universidad de Puerto Rico y después Astronomía en la Universidad de Michigan.

La palabra astrónomo como tal se escucha inalcanzable…
Cuando conozco a alguien que no es de este campo, la primera reacción es de asombro. Me dicen: eres el primer astrónomo que conozco. Yo tampoco conocía a nadie que fuera astrónomo. Ahora, por medio de libros, documentales, programas de televisión y otros recursos es más sencillo acercarse a la astronomía.

Cuéntanos del programa de televisión  “Nuestra Galaxia”.
Yo participé en ese segmento que estuvo al aire por dos años. Estuve nominado al premio Emmy por mi trabajo como conductor; tenía  dos minutos para hablar sobre alguna noticia relacionada con la astronomía o la exploración espacial, utilizaba elementos visuales y contestaba preguntas de los televidentes.

No solo eres un astrónomo, sino un fotoastrónomo.
Mis padres me compraron mi primera cámara fotográfica cuando estaba en octavo grado y empecé a explorar. Con la fotografía puedes aprender sobre tecnología y ciencia y desarrollar tu espíritu creativo. Tomaba fotografías al sol, las estrellas, los planetas, la luna. El boom creativo fue hace ocho años, cuando  las cámaras digitales estaban más disponibles para el usuario común, porque las primeras cámaras eran carísimas. En el 2004 compré mi primera cámara digital, experimento más y más, al punto de que hoy respiro fotografía. Tengo miles de fotografías que aun no he procesado.

¿Y la idea de las películas sinfónicas?
Hice una película que tenía como tema principal la astronomía, utilizando imágenes de la NASA, aquí en el Planetario Adler. Entonces se nos ocurre que en un segmento de la película en vez de imágenes tomadas a través de los telescopios, se usen imágenes de los telescopios y de los observatorios; fui al observatorio de Hawaii y tomé fotografías durante tres noches. Esos fotogramas terminan en la película. Ésa fue la primera vez que usé mis fotografías de forma profesional; había hecho muchos trabajos para proyectos personales, como aficionado, pero en ese momento se unen como profesión la astronomía y la fotografía. Ese tipo de fotografía de documental ha tenido mucho éxito, a tal grado que muchos observatorios piden este tipo de visuales: son fotografías de un campo de visión ancho, donde puedes ver los telescopios moviéndose, los observatorios, la luna poniéndose, el cielo, el paisaje; muchas son parte de documentales de National Geographic y de Science Channel.

Has acumulado muchas cosas en poco tiempo…
Sí, muchísimas cosas. No pensé que la fotografía se convertiría en una profesión; lo consideré cuando joven, pero no pensé que mis fotografías estuvieran en National Geographic y ahora, incluso, han llegado mucho más lejos.

Hemos cubierto la astronomía, la fotografía, ahora háblame de la música.
A mí siempre me gusto la música. En la escuela superior comencé a tocar el bajo eléctrico, escribí canciones y formé una banda de rock. Ahí fue cuando desarrollé al máximo mi creatividad, aunque desde muy pequeño fui creativo. Era como tener un artista dentro a punto de salir. Era hasta incómodo no saber cómo desarrollar esa destreza más allá de un pasatiempo. Escribí poesía, canciones y llegó hasta las películas.

Todo esto viene desde que eras niño, dentro de tu habitación.
Sí, antes no existían las herramientas de ahora para desarrollar la creatividad, ahora con las computadoras se puede hacer y deshacer. Yo experimenté con otras cosas, antes de tener esta tecnología, y no fue tarde. Deje la banda de rock y me voy a Michigan: ahí descubro los programas de computadoras de diseño gráfico; lo combino –yo siempre he sido autodidacta–, y así pudimos crear materiales para comunicar la astronomía. Creaba hojas sueltas con imágenes llamativas sobre qué tipo de investigaciones se hacían en la Universidad de Michigan: esto se distribuía en los salones de clases en Michigan y Canadá, como un trabajo de divulgación científica para alentar a los jóvenes a estudiar. Ya estaba combinando la astronomía y la educación.

¿Cómo nace la película sinfónica en el Planetario Adler?
La Chicago Sinfonietta se acerca al Adler y nos plantea la idea de tocar la suite Los Planetas de Holst. Ellos querían una proyección durante el concierto, algo tan sencillo como diapositivas, pero se me ocurre algo más elaborado –una película, una animación, un video, fotografías de la Nasa– y editarlo a la par con lo que está sucediendo en la película. Si la música tiene momentos de tensión se muestra, por ejemplo, a Júpiter siendo bombardeado por un cometa. El resultado es una película que dura casi cincuenta minutos, donde se fusionan los visuales astronómicos con la música de Holst de forma que una refuerce a la otra. Esto tiene mucho éxito y se ha presentado en muchos países; tengo cuatro trabajos que se han presentado en más de 75 conciertos y han sido vistos por más de 140 mil personas en 14 países de todos los continentes, incluyendo la Antártida, y el trabajo continúa. Mi interés es inspirar a la gente, por medio del entretenimiento y la educación.

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Tanya Victoria, mexicana, reside en Oak Park, Illinois

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