XII
Innecesarias y dulcísimas
esas piernas haciéndose
en el vientre
Ayuntando ostras
veniales y verbales
como un lípido principio de lo ilógico
Inmóviles después manos ociosas contenidas
y dominadas
Símbolo de tu imperio sobre el acto
Mágica mano que estoy pensando no blanca no concreta
de afilados dedos creadora prestidigitadora
Peso de vocación voraz sombra de mano aventurada
en el espacio y todavía nauta nerviosa mano
XV
Es el acto anterior
a sus huellas
Y ahora tu presencia
bajo el peligro
estalla
la proporción
percibe
aquel otro finísimo pie
Todo consiste en dejar
que el cuerpo
trace lo escrito con el cuerpo
que limpie cada dedo de la hermosa criatura
que ahuyenta
Bellísimas estatuas
de cara a la pared
II
Ven, domadora del hombro gravitante en el encuentro,
baile de los ritmos sagrados y círculos de furia y torbellinos.
Aparta ya la copa ebria del remordimiento y el odio,
bacante del látigo retorcido y sustancia que circula
en druidas, simientes de la incógnita ragazza
fruto tranquilo y fragancia
del jinete que muerde
la fecundidad y el arco alborotado de la piel.
Danza melancólica, temible arpía en tentaciones exultantes,
principio entrevisto, oblicuidad y carga
en efusión perfecta.
Has venido a entregar el frenético fondo de lascivia horizontal,
cintura de tus ríos
en el llanto helado que escucha tornasol,
cuerpo excitado en el aliento.
X
Todo surge del tormento y la herrumbre
glacial y pitagórico
cuerpo acompañado de la idea,
y el gozo spinoziano de lo pleno,
el arrepentimiento,
y la soberbia y la envidia
la tendida potencia del acorde.
La dulzura, el desamparo.
7
El pensamiento es la consumación de la carne
Las ruinas poseen la circularidad de la locura
Su esfínter descompone honduras gnómicas
Levitan lívidos tántalos disímiles
Como visiones que suben al concepto
Y organizan cerebros en la Idea
¿Qué meandros incuban los amantes
Equidistando sus labios?
Instante instante
El placer solventa delicias a los cuerpos
Con sobrios caldos de suicidios
Que transfiguran sobre el pecho el silogismo del gozo
El pensamiento es la consumación de la carne
XVI
Infinivertida creo que le dije, casi gritándole al oído:
caíste inerme en la lividez de la sangre.
Llorabas de rodillas en el asomo
en el ansia benigna y temblorosa de los besos.

1 comment
Deshoras del cuerpo | Contratiempo says:
Feb 22, 2012
[...] poesía y alma no son hechos dados, hay que hacerlos, y el cuerpo es su justo locus. Como tal, los textos de Chahín escogidos de la colección Narración de un cuerpo (Ediciones Ferilibro, 2011) son derroche polisémico, en [...]