
En el mundo de las artes existen dos lados de una ecuación comercial. Por una parte, se encuentran los artistas que desean promover su mercancía cultural y por otra, su arte requiere ser presentado ante un público en galerías o en funciones. Ambos lados coincidieron en una interacción casi febril en Nueva York, a principios de enero, durante el congreso anual de la Association of Performing Arts Presenters (o más comúnmente, APAP, por sus siglas en inglés) al que asisten los curadores de programación cultural a nivel nacional e internacional para considerar cuáles artistas podrían aparecer en sus diversos escenarios en un futuro cercano.
En solo cinco días se llevan a cabo en el festival centenares de funciones. Entre los eventos de mayor importancia está globalFEST, una serie de doce conciertos intercalados a lo largo de seis horas, en tres escenarios y en un solo edificio. El evento ha sido denominado por el diario New York Times como una de las noches musicales más anticipadas de cada año, ya que el público presencia la primicia de bandas que casi seguramente marcarán pauta en la música mundial. Es casi una manera de tomarle el pulso a la industria. En el globalFEST de 2012 la banda colombiana M.A.K.U. Sound System fue la única hispanoamericana entre las elegidas para presentarse, sumándose a agrupaciones de Haití, Mali, Irlanda, Cabo Verde, China, Italia, Francia, entre otros países.
Ritmos de la costa Atlántica vía Queens
Este joven colectivo de enorme talento fue fundado en el 2009. La mayoría de sus integrantes son de Bogotá, pero la cantante principal, Liliana Conde, es de Barranquilla, y Robert Stringer, quien toca el trombón, es de Georgia, Estados Unidos. Su nombre, pensé, lo habrían tomado de una tribu indígena nómada del noroeste del Amazonas, lo que en cierto sentido le viene bien a músicos inmigrantes colombianos radicados en Queens. Sin embargo, me aclaran que eligieron la palabra “maku” por su significado en ciertas partes de Colombia de “casta baja” o “popular” y que quisieron también unir ese sentido con el de las fiestas callejeras con sistema de sonido, de influencia jamaiquina.
El grupo tiene raíces en la comunidad neoyorquina de Queens, cuya población de más de ochenta mil colombianos es la mayor concentración de inmigrantes de ese país del área metropolitana. Juan Ospina, vocalista y bajista, junto al guitarrita Camilo Rodríguez, fundó el grupo que comenzó tocando música tradicional colombiana. De estos orígenes netamente folklóricos, surgió una versión plenamente siglo veintiuno de las grandes bandas colombianas de la costa atlántica al integrarse la agrupación en su actual configuración de ocho músicos. En contraste con otras bandas colombianas que recientemente han recibido atención en los medios estadounidenses (como Bomba Estéreo), M.A.K.U. mantiene sus raíces colombianas en un estado de mayor pureza, ya que surge de sonidos tocados con instrumentos reales y no a través de la computadora.
Ritmos de la afrodiáspora colombiana
Lo primero que llama la atención de la música del grupo es que dentro de un sonido sumamente contemporáneo, se escuchan claramente Cartagena, Barranquilla y el Caribe. Como dicen varios integrantes: “lo nuestro siempre suena muy colombiano”. Su gran énfasis en la percusión provocó en su concierto momentos en los que casi todos los músicos estaban tocando algún instrumento de percusión – tamboras, batería, maracas. El segundo elemento que los distingue y le da una textura especial a sus composiciones, es el uso de los vientos, en especial de lo aportado por el trombonista Stringer, quien comenta que ha ido encontrando los momentos comunes entre los ritmos de la afrodiáspora colombiana y los que le son familiares por sus estudios de jazz.
De hecho, una las canciones más populares de M.A.K.U. es la de “Canto Negro”, obra del “Rey de la Cumbia”, Andrés Landero, gran compositor y acordeonista fallecido en el 2000, quien fuera popular en México y Europa además de en su tierra natal, y que llevó a cabo grandes giras en las décadas de 1970 y 1980. En las letras de sus canciones como “La cumbia es un canto negro”, Landero le hacía honra al aporte africano a los géneros clásicos colombianos.
Orquesta Porro Punk
El tercer elemento que llama mucho la atención es la estructura rítmica que tienen las composiciones de M.A.K.U., ya que a través de ellas el público recibe una energía frenética entre jazzística y rockera. Uno de esos ritmos es el porro, de posible origen precolombino y marcado por el uso de gaitas, y que se enriquece con la rítmica africana del pueblo Yoruba, para más tarde evolucionar al ser asimilado por bandas de viento de carácter militar. Ritmos como el porro entretejen la textura del sintetizador, bajo, batería y guitarra eléctrica, añadiéndole a la evolución de ese género un elemento feroz, casi punk, y cien por ciento Queens.
En resumen, le podríamos añadir a la frase de la canción “Nacimiento de la Cumbia” de Landero:
“Morena linda mulata, ¿qué representa tu color?
De nosotros está la gaita y de la África el tambor
Y ya se honora tu raza, la virtud que Dios te dio”
….pues tu canto bailado pervive hoy en Nueva York.
Catalina Maria Johnson, integrante del consejo editorial de contratiempo, es periodista y locutora/productora de programas para estaciones de radio pública. Para mayor información sobre la música mencionada, visitar el sitio de Catalina
