
Life catches up with form
Tatsumi Hijikata
Si por cuerpo se entiende lenguaje; si desde ese espacio de tránsito y conflicto se desprenden narraciones y formas estéticas; si es alfabetizable a partir de su propia signatura, puede entonces decirse que en torno al cuerpo se estructura una caligrafía: una herramienta de vida para el actor. Bajo la supervisión de Loraine Ferrand, estudiamos en un laboratorio donde se investiga la dramaturgia del cuerpo del actor hacia otras formas artísticas y/o cualquier rama de las humanidades. Es un laboratorio porque nos interesa ser reflexivos, porque nuestros procesos son registrados y comprobables.
El sentido de nuestras actividades radica en la antropología social, esto es, una reafirmación constante de nuestros orígenes, danzas, músicas, gestos y prácticas espirituales. Si bien nuestro trabajo bebe de la fuente de una variedad de maestros guías, entendemos que la única manera de compartir y conectar de forma global es encontrarnos con nuestro ser mediante la búsqueda de la propia verdad. Esta verdad nos insufla con valor; permite liberarnos de complejos y trabas, tanto en nuestro entrenamiento como en el momento de comprobación ante el espectador.
El entrenamiento parte desde la tesis de que la columna vertebral es el centro de poder del individuo. La vertebrae es un sistema complejo, la estructura ósea sirve de canal para el estímulo nervioso y el ayuntamiento muscular; es además el frame que alinea el cuerpo, otorgando presencia y espectacularidad al ejecutante.
Nuestro ejercicio consiste en una serie de repeticiones que buscan (re)conocer el cuerpo y fragmentarlo hasta la dilatación. Ferrand afirma que “el cuerpo del actor es una energía dilatada”. El escritor y artista del performance Pastor de Moya ha desarrollado una teoría alrededor del trance dilatado. Se entiende que el cuerpo dilatado posee una capacidad sensorial (extra) cotidiana, lo que permite al actor traducir eficazmente las motivaciones exteriores y aplicarlas a su partitura. En este tipo de performance, el texto no queda limitado a la declamación. Lo dicho en el escenario lleva una carga vital de la que el espectador no sale ileso.
El entrenamiento conduce al participante a un constante estado de alerta. He mencionado que nuestro trabajo se basa en conceptos de otros maestros. Es Stanislavski quien, al referirse a la inspiración, afirma que el talento es un estado de atención. Si se toma en cuenta que este estado no es permanente, el actor querrá mantenerse alerta para identificar estas ventanas, espacios de luminosidad que se manifiestan durante la existencia. Grotowski en sus textos de investigación anota que este actor debe observar una conducta dentro y fuera de su espacio de trabajo, dígase, no permitir que los sucesos de la vida cotidiana afecten la consistencia del laboratorio.
Esto tiene poco que ver con el ascetismo o con formas baratas de abstracción. Todo lo contrario. Modelos de investigación anteriores confirman que para ahondar en las circunstancias de la sociedad en que se vive, es necesario empezar por estudiarse a fondo. Para estos fines se cuenta con el cuerpo como vehículo. El cuerpo debe ser pesado y medido en su estado natural. De forma lenta y consciente, el ejecutante logrará identificar sus alcances y determinará maneras para adaptarse a la forma de los ejercicios. Se espera que gracias a la consistencia al repetir estas acciones, el actor pueda encontrar y distinguir sus propias cualidades dentro la partitura general para así estructurar su partitura particular. A esto nos referimos cuando hablamos de una caligrafía: el arte de practicar una forma correcta según diferentes estilos. Un complejo de rasgos que resalta nuestras cualidades únicas.
Esta suerte de artesanía tiene un principio estético y otro poético. Es necesario resaltar que se habla de poesía no en el sentido fatulo e inaccesible con el que la gran mayoría de nuestros gobiernos promueven las artes, sino en el sentido total y abarcador de la historia sagrada de los seres humanos, por esto entiéndanse las tradiciones orales, desde la (re)creación de las tramas griegas, pasando por las pasiones religiosas hasta el acervo africano, asiático, europeo o americano. Alejo Carpentier, contradiciendo la idea de la superioridad aria, destaca que es en la cuenca del Mediterráneo en donde nace la luminaria filosófica y matemática, lenguajes que ordenan el Universo. Es en esa mezcla incesante donde se dan encuentros maravillosos entre mujeres y hombres extasiados por las leyendas de dioses que querían ser imitados. Lo mismo pasa en el Caribe.
El cuerpo Caribe es desde su nacimiento parte de un conflicto, una contradicción, y registrar este proceso funciona como condicionante. El conflicto radica en el interés colonial de mantener a la antillanía separada, aunque las manifestaciones vitales de estos pueblos encuentran la manera de subsistir ante el coloniaje y comunicarse, contradiciendo así el manejo panóptico de los grandes mercados. Nuestra condición de migrantes y de mutación constante puede resultar sospechosa. Por este motivo nuestra búsqueda debe ser silenciosa, basada en la reflexión, el estudio y la honestidad al momento del intercambio con el otro. El cuerpo es poseedor del secreto maravilloso que descansa en la memoria muscular. Placer de reiterar: nuestros ejercicios deben susurrar motivaciones a esa memoria; activarla de forma tal que nos permita construir algo mejor para la práctica del mañana.
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Rey Andújar, escritor dominicano, es miembro del consejo editorial de contratiempo y autor de Saturnario (Ferilibro), Premio de Cuento Letras de Ultramar 2010.
Imagen: “Promesa” de Matteo Pugliese. Fotografía: Claudio Cipriani
