Arte y migración

En los últimos siglos, diversas condiciones sociopolíticas han movilizado a millones de personas de sur a norte, este desplazamiento frecuentemente se marca en la historia por hitos económicos. Mucha de nuestra medición del valor del ser humano tiende a contabilizar su fuerza laboral, sobre todo en el caso del último par de siglos de inmigración a los Estados Unidos, en su gran mayoría motivada por la búsqueda de condiciones económicas más fructíferas, o por lo menos la ilusión de una prosperidad que permita a los descendientes de los migrantes la posibilidad de un futuro que no sea eternamente limitado.
Más allá del aporte económico que implica la presencia del inmigrante en este país existe una gran riqueza cultural y artística, frecuentemente ignorada, que ofrece desde una gran producción literaria hasta lo que se puede plasmar en lienzos, películas y compases y melodías.

En el presente dossier pretendemos hacer hincapié en todo lo que el inmigrante es capaz de aportar gracias a su espíritu creativo. Stephanie Manríquez en­trevista al pintor mexicano Héctor Duarte, cuyo mural, en las paredes externas de su casa, muestra a un Gulliver inmigrante, amarrado por alambre de púas en el país de las maravillas. Paul Schroeder-Rodríguez nos habla del cine enfocado en el problema de la migración; en las películas la manera en la que se nos refleja, o inclusive en cómo nos reflejamos nosotros mismos, ha distado de ser positiva, tendencia que afortunadamente pareciera estar cambiando al ir construyéndose una narrativa cinemática transnacional. Raúl Dorantes plantea el sentido de la vida logrado por el arte, que en el caso del inmigrante considera debe ser el resultado de la contemplación no solo del panorama en el que se encuentra, sino en la ventana que pudiera enmarcar y filtrar esa visión. José Castro Urioste nos brinda parte del prefacio de una antología titulada Nuestra América donde hace un recuento de la trayectoria de este movimiento literario, al cual, nos enorgullece comentar, muchos autores de contratiempo han contribuido. Gerardo Cárdenas nos lleva a conocer la frontera a través de su literatura bifronte y la obra de autores que manejan el tema de vivir con un pie a cada lado del Río Grande, a través de un reportaje de su reciente participación en el Festival de Literatura del Noroeste, celebrado en Tijuana. No dejamos de lado el tema de nuestra música, que, como lo recuenta Catalina María Johnson, también ha tenido a través de los años una plena participación en el esfuerzo por crear un “‘quiénes somos” que se valore por su aporte cultural, tesoro de mucho más valor del que se pueda sumar en dólares.
Este arte mestizo, producto de intercambios fértiles por muy difíciles que sean, es el arma que nos da la posibilidad de soltarnos de ataduras y viajar libres por el país de las maravillas, aunque a veces sea solamente en la imaginación.

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