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Coleccionar es un acto fundamental en las artes, una forma de producción y una manera creativa de expresión. La producción en masa, la difusión de una cultura de consumo y el desarrollo del entretenimiento como una ocupación legítima han llevado al auge del fenómeno del coleccionismo. Por otro lado, la llegada del internet ha contribuido a que cada vez más, los adultos se vuelvan aficionados de recopilar objetos preciados a su gusto —desde antigüedades hasta objetos fabricados exclusivamente para este fin.

En la actualidad, objetos como los juguetes de vinilo han enganchado con gran auge la atención de las sociedades de grandes urbes como Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Chicago, Tokio, Londres, París o la Ciudad de México. Esta reemergente cultura del juguete de vinilo ha traído consigo que surja una oleada de diseñadores gráficos, diseñadores industriales e ilustradores tales como el colectivo de Alimaña Toys.

Alimaña Toys —conformado por Beto Matalí, Bela Álvarez, Emmy Hernández, Víctor Hernández y Carlos Moreno—, es uno de los primeros proyectos en México dedicados al diseño, desarrollo y producción de vinilo; tomando en cuenta que el mayor productor de vinilo es China, estos jóvenes talentosos realizan productos 100% mexicanos. Amantes de la ficción y teniendo en cuenta el valor del coleccionismo, forman un ente que les permite desarrollar personajes —en series y subseries—  confabulando historias detrás de cada uno. Además, invitan a otros adictos de la creación, ajenos al colectivo, a encarnar a sus propios personajes —en concepto y diseño— como es el caso de Maurycy Gomulicki y Mark Nagata, mientras que ellos se encargan del desarrollo y producción.

En su segunda visita a la Ciudad de los Vientos, Bela Álvarez (cofundadora) nos presenta la gran familia de coleccionables que conforman Alimaña Toys y nos narra la historia de cada uno de ellos.

La influencia de sus personajes está basada en las series de monstruos japoneses kaiju, que incluye a Godzilla, Rodan, King Kong, y Gamera, por mencionar algunos. Spore Trooper es el primogénito de la familia Alimaña y se presenta en cuatro versiones diferentes: spore trooper, commander, káiser, y atomic (glow in the dark); cada uno de ellos posee diferentes cualidades de defensa basados en la forma del ojo o escudo. La madre espora es su cerebro y es la que lo hace un ser viviente. Bacteria es un ser amorfo y grotesco, un monstruo simple cuyo su propósito único es ser lo que es, una bacteria; este personaje también tiene una influencia kaiju y la serie se divide por colores —morado, verde, plateado, y rojo.

Extraído de las páginas del comic El Muertito Sabrosón, obra de Producciones Balazo, nace un pingüino zombie con su cerebro al descubierto, Groucho (lo puedes encontrar en cada cajita de ¡Brain Krispies!).  De la colaboración con los diseñadores de Tixinda, nace un niño-jaguar, amarillo sin manchas, Xagu; un ser mágico y lúdico que habita tierras Tixindeskas desde tiempos inmemoriales. Xagu es travieso por naturaleza, disfruta portar una máscara diablesca y conquistar corazones para alterar sus monótonos latidos, aportarles calidez con su fueguito y hacerles una percusión espiritual.

Y por último, la nueva adición a la familia es la Freak Family con Saiko y Sataniki, personajes creados con la colaboración del artista, diseñador y coleccionista  polaco Maurycy Gomulicki.
Los juguetes de Alimaña Toys son piezas en edición limitada de acuerdo con la cultura coleccionable y pretenden rescatar la cultura vinilo en su país, además de capturar las audiencias jóvenes latinoamericanas rom­piendo con la clásica muñeca de vinilo y el consumo de otras culturas.

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Stephanie Manríquez es integrante del consejo editorial de contratiempo

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