Arte y tecnología en Chicago

 

“La piel se ha vuelto inadecuada para interactuar con la realidad.
La tecnología se ha convertido en la nueva membrana existencial del cuerpo”.
Nam June Paik

Este artículo en modo alguno constituye una historia del arte de nuevos medios, sino que se enfocará en unos cuantos artistas que utilizan tecnologías nuevas en Chicago. Las raíces del arte de nuevos medios se remontan inclusive a la segunda mitad del siglo XIX con la invención de proyectores de animación como el zoótropo o el praxinoscopio, y continúan hasta 1913 con el uso de instrumentos de sonido experimentales, como los llamados “intonarumori” usados por los futuristas italianos.

Estos medios evolucionaron y se expandieron en la medida en que aparecían nuevas tecnologías, como el vídeo, o a partir de la popularización de las cámaras de vídeo, a partir de la introducción de la Sony Portapak en 1967. Nam June Paik está considerado como uno de los primeros artistas en usar esta tecnología. Si bien las primeras computadoras eran usadas más que nada por ingenieros, científicos y programadores en las universidades, los artistas también encontraron esta tecnología como una nueva herramienta para la expresión. Los orígenes del arte por computadora se remontan a 1960 con la invención de la Máquina de Dibujo Henry por parte de Desmond Paul Henry, quien la presentó por vez primera en una exhibición en Londres en 1962.

Hoy en día, los artistas usan ambientes sociales virtuales en 3D para crear esculturas o llevar a cabo performances interactivas. Uno de estos artistas, Patrick Lichty, usa el programa Second Life como espacio para una performance virtual junto con su grupo Second Front. El grupo explica en su página Web que Second Front “crea teatros del absurdo que prueban hasta el límite los conceptos de encarnación virtual, online performance y la formación de la narrativa virtual”. En otra pieza, Lichty recreó en Second Life la escultura llamada “Spindle” de Dustin Shuler, que estuvo puesta en un centro comercial de Berwyn, suburbio de Chicago, entre 1989 hasta su demolición en mayo de 2008, y que consistía en ocho automóviles empalados sobre una pica de 17 metros de altura. La escultura fue eliminada para darle paso a la ventanilla para automovilistas de un nuevo Walgreen’s, pero ahora, gracias a Lichty, existe en el mundo virtual.
Un grupo local llamado “I Love Presets”, formado por Jon Sartorm, Rob Ray y Jason Soliday, han creado performances multimedia en vivo que consisten en vídeo digital, efectos electrónicos de circuit bent, vídeo juegos adaptados y software de audio. Una reciente reseña de su trabajo en el Gene Siskel Film Center indicaba que “el trío rebana y recontextualiza efímeros bits digitales, convirtiéndolos en procesos, sonidos y hasta juegos nuevos. Puede que suene un poco techy, pero una mirada a la instalación ultraprovocadora Guilty Party, de Ray, o al laberíntico sitio Web de ILP, y nos queda claro que la parafernalia es impresionante, pero que sus conceptos están plenamente formados”.

En el 2009, Ben Chang montó una instalación de dos personajes virtuales que hacían un performance usando telégrafos y proyectores de vídeo. Cada personaje generado por computadora aparecía aporreando el teclado de sus telégrafos virtuales, en tanto que al lado de las dos proyecciones había un auténtico equipo telegráfico que producía el sonido. Era una performance de amor entre dos personajes virtuales que usaban instrumentos anticuados e instrumentos nuevos, algo que en mi opinión rinde homenaje a los orígenes de la tecnología.

El uso del Internet ha sido también frecuentado por los artistas. A principios de año, Adam Trowbridge y Jessica Westbrook montaron un show de una sola noche de performances Web, llamado Daisy Chain, que se presentó en el Antena de Pilsen. Usando múltiples proyectores y computadoras, llenaron el espacio con una gama continua de imágenes en movimiento, fotografías, sonido y texto. Esto incluía también una performance de galería a cargo de Jeff Kolar, quien manipulaba el sonido de las tarjetas de felicitación sonoras de Hallmark.

No estamos limitados a los medios descritos hasta ahora. Vivimos en una era en la que la tecnología evoluciona a una veloz escala. Los chips de computadora son cada vez más pequeños y cargan cada vez más memoria, lo que a su vez nos da acceso a computadoras más rápidas, tabletas y smartphones. Pronto, seremos capaces de crear nanobots que nos ayudarán a curar y reparar el cuerpo humano a nivel celular, o podremos crear ambientes virtuales simulados a escala real. Conforme estos conceptos se vuelven realidad, estoy seguro que los artistas los usarán para su experimentación.

Algunos enlaces:
Patrick Lichty
Second Front
I Love Presets
Ben Chang
Daisy Chain de Adam Trowbridge y Jessica Westbrook

Miguel Cortez es un artista y curador, nacido en la ciudad mexicana de Guanajuato y residente en Chicago. Estudió cine en Columbia College, y arte en el School of the Art Institute. Está a cargo de Antena, un espacio de arte alternativo en el barrio de Pilsen. Su obra ha sido exhibida en Gallery 414 de Fort Worth, Texas, el Krannert Museum y el Museo Nacional de Arte Mexicano de Chicago. También ha presentado obra en la Mighty Fine Arts Gallery de Dallas, la Glass Curtain Gallery y el VU Space de Melbourne, Australia.

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